Paritaria docente en la provincia de Buenos Aires: a las corridas y a espaldas de la docencia

Escribe Federico Cano

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Entre gallos y medianoche, el gobierno provincial de Axel Kicillof y los sindicatos mayoritarios del Frente de Unidad Docente (FUDB) se aprestan para firmar, este domingo 27 de febrero, un acuerdo salarial a espaldas de los docentes.

Cuando en las escuelas se debate la presencialidad forzada en pleno desarrollo de una segunda etapa de la pandemia y sin vacunas que cubran un mínimo del personal docente, Kicillof y su ministra Agustina Vila pretenden hacer de la discusión paritaria, que no sólo discute el salario sino un conjunto de aspectos muy sensibles a la docencia y la educación entera, un verdadero trámite.

La oferta de aumento salarial del gobierno es del 35,1% en tres cuotas. Con estos porcentajes, siempre confusos, lo cierto es que los cargos de referencia de la docencia continúan muy por debajo de la línea de pobreza, según el Indec, ubicada en $56.459, mientras que la canasta básica familiar asciende a casi $100.000. Tomando los cargos testigos, un preceptor con la mínima antigüedad pasa de cobrar $35.959 a $41.987 en septiembre; con la máxima antigüedad, de $42.572 a $52.098. En caso de la maestra de grado, con la mínima pasa de $36.003 a $48.508, y con la máxima de $48.854 a $65.990. Recién en este último cargo, en su máxima antigüedad, logra superarse lo que necesita una familia para no caer debajo de la línea de pobreza con los valores de febrero, con montos a alcanzarse en septiembre. El salario docente arrastra un pérdida del 20% de su poder adquisitivo en dos años. Detrás del “trato benigno” a los trabajadores y trabajadoras de la educación por su acción ejemplar durante la pandemia se esconda la persistente desvalorización del trabajo docente. La “cuotificación” del aumento salarial reduce el aumento promedio a mucho menos del 30%, e incide en un menor aumento de las jubilaciones docentes.

Temas de centralidad como la infraestructura, la creación y el nombramiento de cargos, la conectividad e infraestructura digital de la comunidad educativa, pasaron a un segundo plano y se desvincularon del problema salarial.

La conducción de Roberto Baradel en Suteba convocó reuniones de delegados en toda la provincia para el día viernes 26, primero a las 18 horas, luego a las 19:30, para finalmente hacerlas el sábado. Fue a la reunión sin ningún planteo. Mientras llegaban a los mails de los delegados docentes el temario de la reunión, Página/12 comentaba los pormenores del “acuerdo”.

Haciendo un uso mezquino de la pandemia, la Celeste del Suteba forzó el pronunciamiento de sus cuerpos de delegados y delegadas por una oferta que nadie conocía. Una improvisación preparada – sin debate, sin ningún mandato, sin la posibilidad de tener mínimas horas para un intercambio con la docencia de las escuelas.

Aun así, numerosos delegados y activistas, de la oposición Multicolor, independientes y aún un sector de la base Celeste, hicieron saber su enojo. En numerosos distritos, las agrupaciones de la Multicolor convocaron a parar los días 1 y 2 de marzo, de acuerdo a lo resuelto en el Plenario provincial de delegados del último jueves (https://politicaobrera.com/movimiento-obrero/4061-suteba-plenario-provincial-de-delegados-de-la-multicolor-vota-huelga-y-movilizacion).

La FEB de Mirta Petrocini no convocó a ninguna discusión entre sus afiliados, como es costumbre. Menos aún Sadop o Amet. Más interesante es el caso de Udocba, que rechazó la oferta. Su conducción, sin embargo, no convocó a ninguna deliberación en su sindicato, ni a la acción. Con este cierre exprés, entre maniobras y clausuras por Zoom, las burocracias de los sindicatos docentes no cierran la crisis salarial, sino que la acentúan.

La docencia debe encaminarse a que su sueldo básico sea el equivalente a la canasta familiar. La crisis sanitaria y educativa mostró la inmensidad de la labor docente, que siempre sigue con el trabajo en casa. La sobreexigencia laboral, el “cubrirse de horas” mientras tantos docentes jóvenes están hoy sin trabajo y sin poder tomar horas, revela la magnitud de la precariedad laboral docente.

Los Sutebas de Bahía Blanca, La Matanza, Escobar, Tigre o Ensenada ya han votado un plan de lucha. Por un salario básico igual al costo de la canasta familiar, recomposición salarial y cláusula gatillo. Debatiendo en cada escuela, recogiendo mandatos y pronunciamientos, la docencia bonaerense comienza a ponerse de pie contra esta nueva afrenta.

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