Buenos Aires: porqué suspenden presencialidad en educación de Mayores y Adultos

Escribe Emiliano Fabris

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Mediante un escueto comunicado (07/2021), el gobierno de la provincia ha informado que las clases en la rama de Adultos continuarán en forma no presencial -posiblemente hasta Agosto por lo menos- y que se está confeccionando “un relevamiento de las sedes donde funcionan las instituciones educativas de nuestra modalidad, pensando en el retorno seguro a la presencialidad”.

Luego de la supresión de los Bachilleratos de Adultos (secundaria “turno noche”) durante el gobierno de Vidal, la educación para mayores de 18 años pasó a tener lugar principalmente en CENS (Centros Educativos Nivel Secundaria), que funcionan en edificios de escuelas primarias y secundarias en los cuales ya se ha habilitado un retorno a la presencialidad. Si la infraestructura está habilitada -siempre según lo resuelto por el gobierno-, de acuerdo a los “protocolos” deberían garantizarse enseguida los insumos sanitarios y la limpieza del establecimiento. Los CENS no cuentan prácticamente con personal auxiliar propio y hasta el 2020 lo venían compartiendo con el asignado a instituciones del mismo edificio. La dilación de la presencialidad, en el caso de Adultos, significa que por el momento no pretende designar personal auxiliar y, probablemente, tampoco invertir en los insumos sanitarios necesarios.

El gobierno que está improvisando una presencialidad en vísperas a la “segunda ola” de COVID, sin vacunas y en escuelas en estado ruinoso, ha vaciado tanto a la rama de Adultos que reconoce que no puede garantizar su propio “protocolo”. Admite la exposición a los contagios que existe en los otros niveles educativos que ocupan esos mismos espacios, que no quiere exponer al movimiento de contraturno de los CENS.

La resolución no es del todo sorpresiva, porque le permite reafirmar los planes de presencialidad que se han puesto en marcha, a pesar de que la pandemia sigue incluso con brotes por COVID en las escuelas y con docentes fallecidos (Jujuy). En numerosas reuniones institucionales, Inspectores de Adultos anunciaron, además, que aquellos docentes que trabajen exclusivamente en la rama adultos no tendrían prioridad para la vacunación.

La rama de educación para Adultos es la más postergada de todo el sistema educativo público y objeto de un desguace desde hace un largo tiempo. Los funcionarios del Estado que redescubren la importancia de la presencialidad en la pandemia se olvidan que el Estado la desmanteló para la rama de adultos desde hace años, ya que la eliminación de los bachilleratos significó la imposición de un régimen semi-presencial, es decir, en una precarización de los contenidos y un achicamiento de su planta docente. A esto se suma el plan “FINES”, creado durante el gobierno de Scioli, que tiene una modalidad similar o incluso más discontinua, al punto que se realiza a veces en Iglesias y Sociedades de Fomento, con sus docentes bajo un régimen laboral precario, por fuera del Estatuto Docente. En muchos lados ya se había avanzado incluso con “títulos a distancia”.

La actividad no presencial durante el 2020 ante la pandemia no estuvo acompañada por el aprovisionamiento de recursos para sostener la educación en forma remota y es lo que se vuelve a plantear para esta no presencialidad en la primera parte de 2021. Los alumnos de los CENS son en su mayoría trabajadores, con familia a cargo, que realizan enormes sacrificios para terminar la secundaria y obtener el título secundario. El nivel de deserción escolar era muy importante antes de la pandemia y ahora se ha profundizado, sin respuesta del gobierno. Con una planta docente, administrativa y de auxiliares disminuida los CENS no tienen prácticamente recursos propios para funcionar, ni computadoras, gabinete y acceso a Internet. ¡Muchos nunca tuvieron presupuesto para los libros de tema y las tizas!

Organicemos el reclamo por: vacunación de todos los docentes, no docentes y alumnos de toda la rama de adultos. Aumento presupuestario ya para la rama de educación de jóvenes y adultos. Que se designen todos los cargos necesarios docentes y no docentes respetando el Estatuto Docente, ningún cierre de curso. Que se garanticen todos los dispositivos necesarios para la educación remota en pandemia y el acceso a una educación secundaria integral y científica. No a la presencialidad en pandemia y sin vacunas. Defendamos la vida y la educación pública.

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