Una breve experiencia luego de la primer semana de clases presenciales

Escribe Marcos Biondo

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Como el lector ya sabrá, luego de una lucha tenaz que hemos llevado adelante desde esta organización en reuniones de delegados, asambleas, plenarios Multicolor, grupos de WhatsApp, etc. por la no presencialidad en pandemia, las clases se iniciaron irresponsablemente igual, con el aval del arco sindical, desde oficialistas a opositores que oponían la presencialidad segura, discutiendo escuela por escuela los protocolos.

Esta breve experiencia que sucede en un jardín de infantes de Bahía Blanca tiene el objetivo de hacer pública la visión y/o reflexión de los docentes luego de la jornada del último día de la semana.

Como el protocolo recomienda, se llevó adelante la división de las salas en burbujas (tres grupos) de niños. Por cada sala no había más de 9 niños.

Las docentes exhaustas igual -por la ola de calor, por el barbijo y la máscara- dijeron en voz alta... “qué bien se trabaja con esta cantidad de niños, pude hacer todo, sin aulas abarrotadas, sin gritos en calma y los niños atendiendo y respondiendo”.

Otra docente exclamó que, para que esto sucediera o continuara luego de la pandemia (cosa que no creía posible), se necesitarían más docentes, más jardines, más escuelas.

A mi entender la reflexión de las compañeras fue excelente, estaban discutiendo y proponiendo como debería ser una educación de "calidad".

Yo simplemente le agregaría y pondría a discusión de la docencia los siguientes puntos:

En pandemia y sin vacunación masiva, no hay presencialidad segura.

No al trabajo dual (presencial/ virtual). Creación de cargos docentes bajo Estatuto.

No a la privatización del sistema educativo.

No a la privatización docente.

Aulas con no más de 10 niños cuando sea presencial y las condiciones de pandemia ameriten la vuelta.

Con estas premisas llamamos a los docentes a defender la vida, la salud y a luchar por una educación de calidad.

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