Trabajo gratuito y bi-modalidad en la docencia

Escribe Julio G.

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Entre jueves y viernes de la semana pasada la docencia bonaerense comenzó a debatir en los lugares de trabajo y en los grupos de WhatsApp, con cierta indignación y resignación, un hecho gravísimo: trabajar doble y cobrar simple.

Sucede que el 8 de marzo está previsto el inicio del ciclo lectivo 2021 en el nivel secundario por lo cual la carga horaria de cada docente debe emplearse en trabajar en forma semi-presencial con los nuevos cursos. Sin embargo, los equipos directivos solicitaron a los docentes que sigan trabajando con los grupos de alumnos que no aprobaron las materias durante 2020 hasta el 31 de marzo y, en el caso de los de 6°, hasta el 30 de abril. La pregunta del millón que nos hicimos los docentes fue la siguiente: ¿nos van a pagar doble salario? ¿Con qué elementos de trabajo vamos a sostener la semi-virtualidad? La respuesta de los equipos directivos fue clara: el docente debe hacerse cargo de las tareas pedagógicas del grupo de alumnos con el que trabajó en 2020 y con el que empieza a trabajar a partir del 8 de marzo y cobrará la mitad de su trabajo. Respecto a las herramientas de trabajo para hacer posible el trabajo en la virtualidad, respondieron: “hagan lo que puedan”.

El gobierno de Kicillof pretende implementar de facto la reforma laboral soñada por los capitalistas: trabajar horas extras sin paga y que la provisión de herramientas de trabajo quede a cargo del trabajador asalariado. La burocracia de los sindicatos se hace la distraída ante esta política anti-sindical y súper-explotadora, en un gremio donde el desempleo y el sub-empleo son enormes. Eso se palpa en cada acto público, donde los docentes se amontonan en las puertas de la SAD para conseguir algunas horas de trabajo.

Ninguna legislación laboral avala esta arremetida de Kicillof contra los trabajadores. Es más, tanto la Ley de Contrato de Trabajo como el Estatuto Docente norman claramente que el empleador debe proveer las herramientas de trabajo y que cada hora extra debe ser pagada.

En un país donde la pobreza y la desocupación baten todos los récords históricos los trabajadores de la educación no podemos aceptar de ningún modo trabajar más horas de las estipuladas y que no sean remuneradas. Aceptar esta política de más trabajo por menos salario es condenar a parte de los desocupados del gremio al desempleo permanente.

Los directivos y algunos burócratas plantean en off que son “solo 3 semanas” y que hay que “colaborar” porque la “situación es muy crítica”. También plantean, siempre en off, que se puede dividir la carga horaria del docente entre ambos grupos de estudiantes (2020/2021). Este tipo de planteos “propositivos” es de una inmoralidad total, porque los docentes ya pusimos de todo en 2020 para sostener la continuidad pedagógica virtual: pusimos nuestras casas a disposición, internet y computadoras, muchas horas de trabajo extra que jamás fueron reconocidas y pagadas. Nada de lo mencionado fue reconocido por el gobierno provincial ni en 2020 ni en la paritaria 2021, que recientemente firmaron las cúpulas de las burocracias. En este sentido, debemos desarrollar un debate a fondo sobre la “paritaria de la infamia” porque todavía no recibimos un peso de aumento, pero la misma muestra todas sus limitaciones. Por otro lado, dividir la carga horaria en dos grupos de alumnos implica lisa y llanamente afectar la calidad y la cantidad de educación que los alumnos necesitan. Unos para recuperar contenidos de 2020 y otros para no perder contenidos en 2021.

Llamamos a los trabajadores, a los delegados de base y a los activistas a poner en pie asambleas en cada escuela para permitir que los trabajadores podamos deliberar en torno a esta ofensiva patronal y rechazar la súper-explotación a la cual pretender someternos.

Planteamos: inmediata convocatoria a actos públicos para cubrir todas las horas necesarias para que nuestros estudiantes puedan completar sus aprendizajes truncos durante el 2020; conectividad y elementos de trabajo para estudiantes y docentes para poder desenvolver nuestra labor en forma virtual; rechazar la presencialidad en pandemia sin vacunas para docentes y las familias de nuestros alumnos; aumento de salario de 50% en 1 cuota en la perspectiva del salario igual a la canasta familiar.

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