Un primer balance de la lucha del Neuropsiquiátirco Braulio Moyano

Escriben Silvia Allocati - Secretaria Gremial de AGIHM y Maxi S. Cortés

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Esta semana debería completarse la vacunación de todo el personal y las pacientes del hospital Neuropsiquiátrico Braulio Moyano de la ciudad de Buenos Aires. En estas dos semanas pasadas se han vacunado más de 500 trabajadores luego de la lucha emprendida por el colectivo de trabajadores autoconvocados del hospital.

El reclamo

Al ver que en sus hospitales hermanos Borda y Tobar el personal ya se encontraba inoculado y en el Moyano, el más grande de los tres, solo estaban vacunados algunos funcionarios y sus burócratas sindicales amigos, los trabajadores iniciaron el reclamo.

A partir del 24 de febrero, un puñado de trabajadores autoconvocados de distintas profesiones comenzaron a deliberar y manifestar la situación en el hall de entrada. La agrupación interdisciplinaria Naranja Blanca inmediatamente atendió la llamada de los compañeros y acompañó el reclamo. Los trabajadores queríamos ser vacunados.

Minutos antes de que se desarrolle la segunda asamblea, la policía de la ciudad de Buenos Aires se hizo presente e ingresó al hospital para amedrentar a los trabajadores. La policía fue a buscar a quien escribe este artículo solicitándome mis datos personales. Ante mi pregunta de quién los enviaba, los oficiales respondieron: “la superioridad”.

Contra los objetivos que se proponía esa “superioridad”, el personal del hospital se solidarizó con mi persona y con la lucha en curso. Se generó una gran indignación y la lucha creció de forma exponencial. Los medios de comunicación se hicieron presentes y recogieron las denuncias de los trabajadores, que reclamaban la vacunación pero también el cese a la persecución a los que luchan. Esto no es novedad: en la pandemia, numerosos dirigentes en el país como los de la Fesprosa en Córdoba y ahora en Santa Fe fueron perseguidos, sancionados y atacados por la burocracia sindical, autoridades y funcionarios del estado, por reclamar insumos de bioseguridad y, ahora, vacunas.

Campaña de difusión

El reclamo se extendió y se multiplicó a lo largo del mes, a partir de una campaña militante con difusión por redes sociales y “pegatinas” dentro del hospital, con dos lemas. Mientras nuestra agrupación difundía una declaración denunciando la actitud del gobierno de la ciudad y del gobierno nacional y planteando que “sin vacunas no había salud posible”, los trabajadores pintaron su propia bandera con el reclamo: Vacunas para todos. La solidaridad de los trabajadores de otras instituciones y gremios no tardaron en llegar. Recibimos cartas de los trabajadores de ATE cultura, ATOGMA, APSS y el Centro Ameghino hoy en lucha, entre otros. Los trabajadores de enfermería autoconvocados que acampan en el ministerio de salud hace más de 40 días reclamando salario y condiciones de trabajo se hicieron presentes para solidarizarse también.

Con algunas excepciones como la de la lista verde blanca de ATE Moyano y el MST, que hacia el final del conflicto se acercaron a las asambleas las conducciones y listas de ATE, UPCN Y SUTEGBA dieron la espalda a los trabajadores. Ellos ya habían sido vacunados.

La lucha de los trabajadores del Moyano deja lecciones políticas. Es un golpe a la política de los dos gobiernos: el de la ciudad, que empuja a la docencia a la presencialidad y al contagio, y el gobierno nacional, protagonista del escándalo del vacunatorio vip.

Mientras los trabajadores son condenados al contagio, los gobiernos, junto a las autoridades y funcionarios públicos de la salud, administran discrecionalmente las poquísimas dosis con las que cuenta el sistema de salud nacional.

Cuando los trabajadores deciden

En oposición a esos manejos discrecionales, la lucha que pusimos en marcha exigió que la vacunación pusiera por delante criterios humanos y sanitarios. Los trabajadores, que nunca recibimos los listados para vacunación emitidos por las autoridades, discutimos prioridades: mayores de 60, personal de guardia, grupos de riesgo.

El personal tercerizado de limpieza y buffet fue incorporado a las listas, logrando unificar el reclamo y quebrando la contratación negrera del estado que divide a trabajadores de primera y de segunda. Todos somos personal de salud, primera línea y esenciales, y es una victoria histórica en el hospital.

Los trabajadores en todo el mundo nos encontramos en una crítica situación como consecuencia de la gestión capitalista de la pandemia y con la posibilidad de enfrentar una segunda ola de contagios, como viene sucediendo en el resto de Latinoamérica con situaciones dramáticas en Brasil y Paraguay. Pero como sucede en el Paraguay, los trabajadores del Moyano estamos de pie y estas semanas estaremos alertas para concluir la vacunación total del personal.

Invitamos a todos los compañeros a sumarse a la conferencia sindical de la Tendencia del Partido Obrero para compartir esta experiencia con trabajadores de todo el país.

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