Río Negro y Neuquén: la docencia combate, la dirección entrega

Escribe Mali Quintillán

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Los plenarios de secretarios generales de ATEN (Neuquén) y de UnTER (Río Negro) aceptaron la propuesta salarial que ofrecieron los gobiernos de una y otra provincia.

En Neuquén, la oferta venía siendo resistida con huelgas y movilizaciones. En Río Negro, la docencia logró imponer a su dirección 48 hs de no inicio ante la primera oferta.

Mientras el secretario general de ATEN anunciaba la aceptación de la “oferta”, también daba cuenta de la falta de obras y cargos en las escuelas. La realidad lo obligaba a contradecir su anuncio de “vuelta a la normalidad” y convertir en letra muerta todos los “exigir” con que rellenaron el acta firmada.

Queda muy claro que no están dispuestos a exigir nada. Un acta sanata para perpetrar la entrega.

La propia conducción se encargó de impulsar la oferta del gobierno calificando la de superadora en cada asamblea.

La dinámica de funcionamiento de los plenarios de secretarios generales -en los que se cuenta un voto por seccional, independientemente del número de afiliados que represente-, impidió que el rechazo votado por seis seccionales con una propuesta unificada, pueda imponerse. Esta propuesta incluía promover la unidad de acción con la Salud. El acuerdo aprobado por los secretarios generales incluye una suma mensual en negro que el gobierno se compromete a blanquear paulatinamente desde mitad de año. La conducción entrega así reivindicaciones históricas que exigen todas las sumas sean en blanco y al básico.

La oposición en ATEN denuncia, además, que una cláusula del acuerdo le reserva al gobierno el derecho a mantenerlo más allá del semestre y convertirlo en anual. Con el 30% de aumento firmado, el salario inicial pasa a ser de $ 46.400, cuando el valor de la canasta familiar de pobreza está calculado en $58.000 en febrero, para una familia con dos hijos menores.

UnTER por su parte firmó un aumento del 29%, con un 13% escalonado en el primer semestre y el 16% restante en el segundo. Una oferta por debajo de la paritaria nacional que terminaría de cobrarse en septiembre u octubre. Claro que se ufana de imponer “condiciones” porque pide que no se descuenten los dos días de paro que la base impuso.

Ambas conducciones anuncian como un avance la paritaria firmada. Está claro que con “avances” como este, se retrocede.

En ambas provincias la docencia que rechazó la oferta y mantuvo la lucha deberá permanecer activa.

Como en todo el país la pandemia atraviesa al sector docente frente al regreso a las aulas y lo pone en mayor riesgo de contagios dadas las condiciones de los edificios, la falta de insumos y la inviabilidad del protocolo en provincias donde nunca bajaron considerablemente los casos de covid.

Los pactos de entrega y las paritarias firmadas a la baja no serán quienes clausuren la voluntad de lucha y el desarrollo combativo que se gesta en las bases docentes de cada gremio y de lo que se dio debida cuenta con los paros de no inicio que recorrieron el país. La exigencia de un salario igual a la canasta familiar y la vacunación masiva siguen en el orden del día del activismo docente.

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