Polo Obrero de Colonia Santa Rosa: la solidaridad de clase durante la huelga docente

Escribe Violeta Gil

Tiempo de lectura: 2 minutos

La huelga de los docentes autoconvocados salteños contra la apertura de las escuelas bajo la pandemia por parte del gobierno de Sáenz, que se extendió del 1 al 5 de marzo pasado, desató importantes muestras de solidaridad por parte de diferentes sectores de la clase obrera salteña. Desde padres que se negaron a mandar a sus hijos, a ordenanzas que se adhirieron al paro. Entre ellas, merece ser resaltada la lucha que dieron los compañeros del Polo Obrero de Colonia Santa Rosa por la defensa de la huelga docente y por el resguardo de su salud.

Días antes del “inicio" de clases establecido por el gobierno, la directora de la llamada “nueva” escuela, a la que asisten más de 400 niños, contactó a los compañeros del Polo Obrero de Colonia para solicitarles “que prestaran servicio de limpieza como parte de la contraprestación que el estado les exige por el programa potenciar trabajo”. De este modo el gobierno de Sáenz trató de garantizar la apertura de las escuelas utilizando a los compañeros que cobran planes como mano de obra rompehuelgas y ultra precarizada.

Ante semejante situación, lo compañeros del Polo se reunieron y discutieron rechazar la propuesta para defender la huelga docente que ya había sido votada, aun sopesando que su aceptación hubiera sumad o un argumento para la lucha por el pase a planta, como ya se dio y se conquistó en el 2006 y 2013 por otros compañeros. Pero también fueron más lejos: en la reunión con la directora que los citó, los compañeros polemizaron con la política criminal de Gustavo Sáenz de forzar una “vuelta a las aulas" en medio de una nueva ola de contagios por covid, sin vacunas disponibles para la población, sin recursos sanitarios en hospitales y en un cuadro de nuevo colapso sanitario. Y le solicitaron la suspensión de las clases presenciales. Además denunciaron que esta convocatoria a trabajar en las escuelas se enmarcaba en un intento de quebrar la huelga, con la excusa de que se habrían garantizado las “condiciones adecuadas” para la apertura de los establecimientos educativos. El pliego docente reclamaba nombramientos de nuevos ordenanzas y la cobertura de 1600 vacantes pendientes desde hace años.

Una vez lanzada la huelga docente, a través de los directores de los establecimientos, el gobierno trató de forzar a los padres a que "colaboren" con la limpieza de las escuelas, lo que también fue rechazado por los compañeros del Polo en Colonia, exigiendo la contratación en regla de personal para ello. Pero además, llamaron a la directora a cerrar el establecimiento bajo la pandemia. Como alternativa, los compañeros del Polo, ya sea en su carácter de padres o como convocados a “contraprestar”, le propusieron a la directora luchar juntos para arrancar los recursos que son necesarios para evitar que las escuelas se conviertan en contagiaderos de covid.

La actitud y la disposición de lucha de los compañeros del Polo, distó notablemente de la adaptación de corrientes como la CCC, Barrios de Pie y todas las nucleadas en la UTEP, que dispusieron sin chistar de sus compañeros como mano de obra precaria y barata para realizar tareas de mantenimiento y limpieza de las escuelas, sin que siquiera se les garantice obra social o ART en el marco de la pandemia. Los dirigentes de Barrios de Pie llegaron a declararse “orgullosos de colaborar con la apertura de las escuelas”, cuando los docentes enfrentaban esa apertura con una huelga para evitar que las escuelas se vuelvan contagiaderos de covid.

Esta experiencia de lucha y solidaridad de clase que llevaron adelante los compañeros y compañeras del Polo Obrero de Colonia Santa Rosa, da cuenta de cómo los trabajadores, organizados bajo una política de clase, pueden enfrentar y derrotar todas las extorsiones del Estado contra sus luchas.

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