La huelga docente en la Ciudad

Escribe Flor Palombo

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La docencia de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra protagonizando el cuarto día de paro consecutivo en defensa de la salud y la vida. El nivel de adhesión a la medida es altísimo y se ha sostenido así desde la semana pasada.

Los paros se vienen sucediendo desde el 14 de abril pasado. En esa oportunidad, al paro convocado inicialmente por Ademys. Luego se sumó la dirección de UTE, kirchnerista, forzada a defender el DNU de los Fernández contra la “desobediencia” larretista. Las bases de UTE reclamaban una acción contra la presencialidad, como medio de defensa de la salud y la vida. La docencia autoconvocada venía desarrollando una campaña por la suspensión de clases presenciales en este contexto epidemiológico, realizando afichadas, semaforazos y otras actividades de difusión. En oposición al retorno llamado ´seguro´ a las escuelas, como insiste el FIT-U, nos oponemos a la presencialidad sin vacunas y en pademia. La presencialidad “cuidada” en pandemia no existe.

Una respuesta contundente

A partir del fallo de la Cámara de Apelaciones porteña, que hizo lugar a una medida cautelar solicitada por una ONG de testaferros de Larreta y de la patronal de la educación privada y el clero, el gobierno de CABA determinó que las clases seguirían siendo presenciales, a pesar del DNU de suspensión parcial y temporal (15 días, sólo en el AMBA) emitido por el gobierno nacional. Larreta hizo una presentación en la Corte Suprema de Justicia apelando a la “autonomía” porteña – o sea inventando una causa federal en medio de un flagelo humanitario que cubre a todo el país.

La respuesta docente fue aún más contundente: el 90% de adhesión al paro declarado por Ademys, UTE y otros sindicatos como CAMYP y SADOP. En los distritos del sur de la Ciudad, hay escuelas que han parado en un ciento por ciento.

La Corte Suprema tomó el caso, durante la primera jornada de paro de la semana. Para Télam, “la resolución de los ministros de la Corte se conoció en una jornada en la que se observó un alto acatamiento al paro docente en las escuelas de gestión pública de la ciudad y actividad dispar en los establecimientos privados.” (19/4). La organización sindical en estos últimos es débil, debido a la falta de esfuerzos de organización de los sindicatos. No se organizaron piquetes para asegurar la huelga en la totalidad de las escuelas.

Este nivel de adhesión se ha sostenido en estos cuatro días, como expresión una voluntad rabiosa de defender la salud y la vida. Los paros son renovados cada 24 horas, en el caso de UTE -que no ha convocado a una sola asamblea- o 48 horas, en el de Ademys.

El gobierno de Larreta anunció la aplicación de descuentos contra los huelguistas, para doblegarlos por medio del hambre. Esto añade una causa fundamental -el pago íntegro de los días caídos- para convocar a una huelga indefinida con asambleas diarias y piquetes.

Sigue la huelga

En las asambleas unificadas -sin distinción de afiliación- convocadas por Ademys, asistieron más de 1.700 docentes de la Ciudad. La última, realizada el 21 de abril, votó un nuevo paro por 48 horas y una nueva asamblea el viernes para votar la continuidad. El oficialismo anunció, en los programas de televisión, que reemplazar la suspensión de la presencialidad, a fin de mes, por una “presencialidad administrada”. Es el punto intermedio que reúne al kirchnerismo y al macrismo, a costa de los docentes.

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