La pandemia y la política de AMSAFE Rosario

Escribe Muni Finkelstein

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La ministra de Salud de Santa Fe, Sonia Martorano, ha admitido que la situación sanitaria en la provincia es de altísimo riesgo epidemiológico. En la mayoría de los Departamentos la ocupación de camas está al límite; contagios que han aumentado en forma exponencial.

Según La Capital (26/4) de Rosario, “el pico de contagios aún no se produjo y la ocupación de camas criticas está en el 91%”. La Asociación Médica “alerta ante el riesgo inminente de un colapso sanitario” (ídem), inclusive que ahora abarca también a niños y adolescentes. El personal, tanto de efectores privados como públicos, se encuentra absolutamente agotado, con jornadas extenuantes y salarios que lo obligan a hacer horas extras.

El gobernador Perotti, con el apoyo explícito de Alberto Fernández, mantiene liberadas casi todas las actividades, con supuestas medidas restrictivas que prácticamente no tienen ningún un efecto real, mientras decreta la presencialidad forzada en las escuelas.

De la misma manera y contra todas las evidencias, el slogan de que “las escuelas no contagian” -una falacia refutada por sanitaristas y expertos-, encubre la necesidad de preservar, por encima de la vida y la salud, el lucro de los mercenarios de la educación privada.

Las agrupaciones de la CTA Rosario y las del FIT-U ,que integran la mayoría de la CD de AMSAFE Rosario, han defendido, desde el comienzo, la “presencialidad cuidada (o ‘segura’)”, aún cuando todos los informes coincidían que ya estábamos en la “segunda ola” de contagios, con reportes de 30.000 casos diarios de COVID (con nuevas cepas) y una curva ascendente. Cuando la realidad hundió ese planteo, al punto que el propio gobierno quería dar un paso atrás, y se demostró que los protocolos eran “papel mojado”, decidieron adherir a la suspensión “temporal” o “parcial”. Ambas corrientes rechazan el cierre de los trabajos no esenciales hasta quebrar la pandemia y alcanzar una vacunación masiva. Pregonan el tránsito por la ‘nueva normalidad’, el eufemismo que utilizan para designar el capitalismo en pandemia.

En un reportaje al diario gremial digital “Conclusión”, Gustavo Terés, delegado seccional de AMSAFE Rosario, fue muy explícito: “no tiene que dejar de haber actividad presencial”, “no nos corresponde a nosotros” (los docentes) sino a los “especialistas fijar los cierres” (parciales). Es como decir ‘no nos competen los salarios y las condiciones laborales, quienes deben decidir son los economistas’

La lucha del magisterio ha sido lanzada, no por las direcciones de los sindicatos, sino por las “autoconvocatorias” en Tucumán y en Salta y las huelgas docentes en CABA y otros distritos. Esto se logró por medio de asambleas y la puesta en pie de innumerables comités de docentes y padres.

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