Anses: muere trabajador presencial por Covid

Escribe Martín Temperley

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En la mañana del 10 de mayo, el personal del edificio Anses de Paraná y Corrientes se vio conmovido por el fallecimiento del trabajador Hugo Leite por Covid. El compañero era delegado de la Unidad de Atención Telefónica UDAT Metropolitana, miembro del sindicato SECASFPI, prestaba servicios presencialmente sin haber recibido vacunación. Era un hombre joven, de 40 años, sin patologías previas. En el mismo edificio hay otros dos compañeros con Covid positivo.

Su caso se suma a al menos otros seis trabajadores y trabajadoras que han fallecido, con condiciones similares, desde la declaración de “esencialidad” por parte de la Directora Ejecutiva de ANSES, Fernanda Raverta, en abril del 2020. La empleadora no informa oficialmente cuántos casos de Covid y fallecidos hay entre los trabajadores que prestan servicios presenciales. Solo se cuenta con los trascendidos y algún comunicado sindical.

No hay un plan de vacunación en miras, se cumple horario sin considerar burbujas, se trabaja sin ventilación cruzada ni mediciones de carbono en el aire, la distancia necesaria no se cumple. En este cuadro la actitud de la patronal es temeraria considerando “contacto estrecho” a quienes hayan compartido espacio cerrado, a menos de 2 metros y sin barbijo. Los edificios se cierran por los casos de Covid por uno o dos días para limpieza y se reabren.

El gobierno nacional intentó imponer la apertura en todo el Estado Nacional haciendo volver a tareas presenciales en muchos de los Ministerios y Organismos y tuvo que retroceder en sus pasos por el claro incremento de casos de contagios que desembocó en la llamada segunda ola. La apertura no responde a cuestiones sanitarias y de salud sino al interés de las empresas de volver a producir y vender aún a costa de la vida de sus trabajadores. La apertura de la presencialidad escolar responde a ese mismo interés que ve en los niños en casa un límite y necesita que los dejemos en las escuelas y jardines como guarderías. El resultado es la saturación de las camas en los sanatorios y hospitales, el record de contagios y fallecidos, con la CABA y el gran Buenos aires como epicentro. Los docentes y trabajadores de la educación han respondido con el paro y fueron acompañados por muchas de las familias.

En ANSES actúan cuatro sindicatos que no han impulsado las asambleas ni un paro que impida la apertura innecesaria de oficinas y edificios. Ante la muerte y la consternación solo se apela a los comunicados de prensa.

Es necesario que los trabajadores de ANSES impulsen asambleas para discutir la suspensión de la presencialidad en el pico de la pandemia, la necesidad de la vacunación inmediata y protocolos que realmente protejan, para las pocas tareas que verdaderamente no puedan hacerse de manera virtual. El respeto de las licencias para padres, madres y personas con enfermedades y edad de riesgo sin pérdida salarial es también prioritaria. Todos los sindicatos deben impulsar estas acciones y allí donde no lo hagan es necesaria la autoconvocatoria. Las y los trabajadores de ANSES tienen experiencia en coordinar entre las UDAI y los edificios. No podemos aceptar “la nueva normalidad” de la enfermedad y la muerte en el trabajo.

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