Futbolistas Argentinos Agremiados debe parar el fútbol

Escribe Juan Ferro

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La magnitud del entrelazamiento entre el fútbol y otros deportes profesionales, de un lado y los grandes negocios capitalistas, del otro, se ha multiplicado con la pandemia. Eso se ve simplemente en las presiones para no detener el espectáculo. Ian Kershaw, biógrafo de Hitler, señaló que las carreras de caballos en Alemania no se detuvieron ni cuando el derrumbe había parado al 90% de la industria. Hoy, en Argentina -con presencialidad perfecta- hay carreras los siete días de la semana en los hipódromos de Palermo, San Isidro y La Plata, con riesgos ciertos para los miles de trabajadores que los hacen funcionar. De esto no hablan los Fernández ni, por supuesto, los Cristóbal López, pero tampoco Macri, Larreta o Carrió. Al final, los equinos no contagian.

La NBA sigue su deporte-show, y lo mismo todas las copas europeas. En Argentina, la AFA se ‘inspira’ en ellos para hacer rodar el fútbol aun con equipos diezmados por el Covid. Ocurrió con el modesto Sarmiento de Junín, pero ahora le toca a River, la gran vidriera.

Las patronales del espectáculo de la pelota no quieren parar el fútbol ni en Colombia, recorrido por la segunda y tercera ola de Covid y una inmensa rebelión popular. En defensa de la Conmebol, el presidente de River ha llegado al límite de la desvergüenza. "Vamos a jugar mañana como corresponde, dijo, porque si no tendremos sanciones. Vamos a competir, pero lo lógico es no jugar. Cumpliremos con el reglamento porque las sanciones serían severas. Jamás pensamos en no jugar" (T y C Sports). River irá sin arquero profesional.

El 28 de abril del 2019, Marcelo Bielsa, frente a un error garrafal de un juez que le validó un gol a su equipo, el Leed, contra Aston Villa, obligó a sus jugadores a dejarse hacer un gol que compensara el error que perjudicó al equipo contrario. Si tanto teme D’Onofrio las sanciones de la Conmebol, debería presentar a River sin arquero para que pierda por 20 goles para exponer crudamente ante el mundo el ensañamiento de la voracidad capitalista con la vida de sus propios jugadores.

Los jugadores están nucleados en un sindicato, con los límites políticos de sus direcciones; pero Futbolistas Agremiados tiene la responsabilidad de tomar medidas en defensa de sus propias vidas, como lo han hecho, aunque en forma parcial, los sindicatos docentes. Frente a la gravísima situación que afronta la práctica profesional del futbol, es hora de que intervengan los capitanes de todas las divisiones, parar el fútbol, o sea mediante una huelga general. River muestra que el contagio no se evita con protocolos. El nivel de contagios en la Argentina llegó al pico de 34.000 diarios. Claro que los jugadores de los clubes chicos deben percibir un haber mientras se paraliza el fútbol; también para técnicos, cancheros y personal de administración.

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