Provincia de Buenos Aires

Docentes: por la reapertura de la paritaria

Escribe Cristian Cañete

Tiempo de lectura: 4 minutos

La paritaria docente bonaerense firmada en febrero ya se convirtió en lo que va del año en una de las peores paritarias docentes de la década. Haciendo a un lado los atropellos contra la salud y la vida, y los ataques gravísimos contra el Estatuto del Docente, es en lo que respecta al salario donde la entrega de la paritaria resulta más contundente.

El acuerdo sellado de un 35,2% en 3 cuotas, sin cláusula gatillo, está 15 puntos por debajo de la expectativa inflacionaria prevista por el Banco Central del orden del 50% (Ámbito, 4/6). En abril, mes en el cual percibimos recién la primera cuota del “aumento”, nuestro salario se incrementó apenas un 14,1% contra una inflación acumulada para el mismo mes del 17,6% según el Indec. En mayo, y en el corriente mes de junio, la inflación habría avanzado otros 3 o 4% por mes (esto se verá post facto cuando el Indec presente los informes) sin que el salario se hay movido un ápice.

La segunda cuota de 7,9% está pautada recién para agosto, y la tercera en octubre. Para agosto el “aumento” alcanzará un acumulado de un 22% frente a una inflación que por entonces estará rondando el 35% de acuerdo al actual ritmo inflacionario. Una situación intolerable para los trabajadores de la educación que venimos sosteniendo con nuestro bolsillo la continuidad educativa en la virtualidad (internet, equipos, etc.), además de que muchos han visto reducidas la cantidad de horas y cargos por la gestión capitalista que el gobierno ha hecho de la pandemia, ahorrándose de paso la plata que debiera destinar para la cobertura de cargos y los recursos tecnológicos. La desocupación y sub ocupación en la docencia arrecian. Hay docentes que están concurriendo a los municipios a reclamar bolsones de comida (Tigre, La Matanza, etc.). Este es el cuadro de ajuste más general.

En el cuadro adjunto hemos ubicado los “aumentos” como corresponde, en el mes que se producen (mes de cobro) porque es con la inflación de ese mes con la cual debe “medirse” nuestro salario, y no como conviene presentar a la burocracia, como del mes anterior (mes trabajado). Por poner un ejemplo, el llamado “aumento de marzo” en realidad se percibió en abril. Por lo tanto es un aumento de abril, aunque como mes trabajado corresponda a marzo.

Salario mínimo y canasta familiar

Si pasamos a analizar los montos la situación es todavía más grave. El salario de bolsillo de preceptor (cargo testigo) que recién se inicia es de 36 mil pesos frente a una “canasta básica total” de pobreza de 63 mil en abril. Similar situación ocurre con el sueldo inicial de maestro de 41 mil pesos ¡apenas alcanza las dos terceras partes de la línea de pobreza!

No obstante, la medición de la canasta básica que realiza el Indec no contabiliza los costos de vivienda, bienes y servicios básicos en su totalidad, por ello la “Junta Interna de ATE-Indec” promueve la llamada “Canasta de Consumos Mínimos” que en abril alcanzó los $96.800,91. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=6199306356761845&id=100000476266600 Ningún trabajador debería ganar por debajo de ese monto.

Es indispensable que la docencia así como el conjunto de la clase trabajadora pelee por un salario mínimo que cubra lo que vale la canasta familiar y no por un salario de pobreza o de indigencia. En este punto es necesario aclarar que el cálculo de la llamada Canasta Básica Total (CBT) del Indec se encuentra doblemente viciado, en primer lugar porque se basa en una canasta alimentaria de realización imposible, pues se cuentan hasta los mililitros lácteos o los miligramos de té que se deberían consumir en cada ingesta; y en segundo lugar, y esto es más importante, porque para obtener la Canasta Básica Total (CBT) el procedimiento es el siguiente: toman la canasta alimentaria obtenida por el relevamiento de precios, y la multiplican por el coeficiente de Engel (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia... en la Encuesta de Gastos de Hogares del 2004/2005 (!) No responde a los costos reales sino al subconsumo de hace más de 15 años, agravado por el hecho de que en ese período gran parte de los servicios públicos estaban subsidiados.

Preparemos la lucha por el salario

Durante la jornada de ayer miércoles 9/6, el FUDB (AMET, FEB, SADOP, SUTEBA y UDOCBA) con Baradel y Petroccini a la cabeza, formalizaron un pedido de convocatoria de la “mesa técnica salarial” ante el ministerio de trabajo provincial.

Se desconocen las demandas con las cuales las conducciones sindicales se presentarán ante el gobierno. Todo indica que se presentan con las manos vacías, a la espera de una “propuesta superadora” cualquiera que esta sea. En todo este tiempo han oficiado más como voceros del gobierno que como representantes sindicales, en particular Roberto Baradel. La burocracia del Suteba se encuentra integrada al Estado en todos sus niveles. Esperar algo de esta conducción sindical es condenar a la docencia al inmovilismo.

Se trata de una impostura mayúscula por parte de la burocracia, pues el método inconsulto revela, antes que nada, la entrega del reclamo salarial. Concurren sin ningún mandato y no deben firmar nada a espaldas de la docencia, es decir sin la aprobación de las bases.

Lo que está a la orden del día es la convocatoria a asambleas y plenarios de delegados con mandato que tome en sus manos la defensa del salario. Las autoconvocatorias que han surgido al calor de la lucha contra la presencialidad criminal, son un indicio del rumbo independiente que empezó a recorrer la docencia.

Es necesario que impulsemos desde ahora, sin esperar a agosto, el reclamo por un salario mínimo equivalente a la canasta familiar de $ 96.800 por un cargo, con cláusula gatillo mensual ajustada por inflación. Reclamemos el pago íntegro de las asignaciones familiares para todos los docentes; y una garantía salarial equivalente a un cargo para los docentes desocupados y subocupoados.

El cepo al salario es también un ataque directo a la salud y a la vida de los trabajadores y sus familias.

Gráfico

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