La “presencialidad” de Suteba sufre un ataque polar

Escribe Mariano Hermida

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El regreso a las clases presenciales en 40 municipios en la provincia de Buenos Aires en los 40 municipios (74 de ellos siguen en “alarma epidemiológica”), ha chocado con la realidad.

Las bajas temperaturas y el estado de la infraestructura escolar hicieron estallar el protocolo oficial. Según el “Plan Jurisdiccional de la provincia de Buenos Aires para un regreso seguro a las clases presenciales” (Actualización para el inicio de clases 2021), la escuela no puede funcionar con 10 o menos grados de temperatura, o si no está habilitada la calefacción. En La Plata, la mayoría de las escuelas no pudo abrir sus puertas el pasado miércoles 16, debido a las condiciones del 70% de los establecimientos de la ciudad (El Día, 18/6). Las clases fueron suspendidas o los padres no enviaron a sus hijos a las aulas.

Kicillof y su socio Baradel ya sabían de esta situación. El protocolo oficial indica que se debe mantener una ventilación “cruzada” en las aulas, imposible de cumplir cuando el Servicio Meteorológico estaba advirtiendo una ola de frío. Para resolver la cuadratura del círculo que supone enfrentar la pandemia en ascenso y el frío invernal, Rubén Carlevaro, Director de Políticas Saludables e Investigación Epidemiológica de La Matanza, recomendó ante esta situación a los padres que “abriguen muy bien a sus hijos” (El 1 Digital, 16/6). Una preocupación por el “otro”.

El frío, sin embargo, es el de siempre, lo mismo ocurre con el deterioro de la infraestructura que debe proteger a los alumnos, y otro tanto peor con los ingresos y la falta de trabajo de quienes debería abrigarse. Lo que no es lo mismo es la pandemia. La pandemia se ha cobrado la vida de más de 88 mil personas, debido a que el régimen social y político, el capitalismo, los ha dejado en la banquina, para que vayan a trabajar o buscar trabajo en estas condiciones de vulnerabilidad sanitaria.

Según los números oficiales, el 30% de la docencia aún está sin vacunar y el resto recibió una dosis sola. La burocracia sindical promueve las escuelas abiertas, aunque nadie atienda el reclamo de vacunación. l ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, advirtió que “Probablemente, tengamos que dar dosis de refuerzo o cambiar de vacuna si la misma no es efectiva contra una nueva variante” (La nación 19/6) – cuando todavía casi nadie se encuentra vacunado.

El rechazo al ‘aperturismo’ del gobierno ha sido abrumador; la conducción provincial de SUTEBA, dió el aval sin consulta a sus bases. El paro de 48 hs que convocaron las seccionales “Multicolores” de SUTEBA tuvo un impacto del 70% y se extendió a algunos distritos conducidos por la lista Celeste, donde la huelga fue impulsada por los comités de base de “Docentes contra la presencialidad en pandemia”. Los medios de comunicación reflejaron la importante adhesión a la huelga. “Baradel, el líder del sindicato de docentes estatales, no pudo evitar que, en muchos centros educativos los maestros hicieran un paro contra la medida de Axel Kicillof” (Clarín, 16/6).

Sin embargo, las corrientes del FIT-U se han negado a darle continuidad al paro; tampoco convocan a nuevas asambleas. La moción que defendimos desde el inicio, por parte de nuestra Tendencia, en las asambleas y plenarios de los Sutebas Multicolores, a favor de una huelga de 72 hs, y una nueva asamblea para marcar la continuidad, fue acompañada por un sector importante de la base docente. En el caso del SUTEBA Matanza, fue votado por el 30% de una importante asamblea de 360 compañeros, y en Bahía Blanca y en Escobar por el 40% de los asistentes.

En la docencia hay un profundo malestar. La falta de elementos mínimos de seguridad e higiene, calderas que no funcionan, aulas frezzer, etc., agravan ese malestar, así como el cobro de un salario que viene perdiendo como en la guerra contra una inflación que se proyecta del orden del 50% anual. El frío que anuncia el servicio meteorológico es inversamente proporcional al “clima” que reina en la docencia.

Sobre la base de asambleas de escuelas y la coordinación de los comités de base impulsemos la lucha por la suspensión de la presencialidad en defensa de la vida, y por la vacunación masiva de los trabajadores y la población.

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