El fraude patronal detrás del cierre de Bimbo Victoria

Escribe Pablo Busch

Rechacemos los despidos, defendamos los 300 puestos de trabajo.

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La patronal de Bimbo ha anunciado el cierre de su planta de congelados en Victoria y el despido de sus 300 trabajadores. La excusa a la que recurre la multinacional mexicana es el incendio ocurrido el mes pasado, un hecho no esclarecido aún y sobre el que sobrevuelan múltiples sospechas. Aun después del incendio, la mayor parte de la planta hubiera podido seguir funcionando, lo que invalida a todas luces el argumento de la empresa.

La multinacional mexicana está empeñada, desde el año 2011 cuando compró Fargo, en el desguace de sus plantas. Hace algunos años cerró la emblemática planta de Fargo emplazada sobre Panamericana, para luego proceder al cierre de la planta Bertrand, ambas en la localidad de Tigre, y el cierre de su planta en Moreno. Sería el cuarto cierre en pocos años, lo que debería poner en alerta a los trabajadores del Grupo Bimbo de todo el país: no se trata de un cierre por incendio, sino de un plan de desguace que oportunamente llegará a las otras plantas.

Los mismos directivos desmienten la falacia del incendio y prueban que el objetivo de la multinacional era hace tiempo, retirarse de la categoría de congelados. "La decisión implica, además, salir de la categoría de congelados, justamente, la que más sufrió por las restricciones y los cambios de consumo durante la pandemia. En una entrevista que el entonces gerente general para Argentina, Diego Bustos dio a El Cronista en julio de 2020 (!) explicaba: "Congelados es una categoría que sufrió mucho, cayó la venta como a la mitad. Es una línea de pan abierto con la que abastecemos la panadería de varios retails y un poco también en el mercado de tiendas de barrio que venden las flautitas recién horneadas. Lo que vimos es que el hábito de consumo en ese punto inicialmente cambió drásticamente, la gente no quería comer pan abierto, expuesto al ambiente y a la manipulación del producto". (Apertura, 16/06)

Los tres sindicatos que representan a los trabajadores -Pasteleros, Alimentación y Panaderos- han aceptado el hecho consumado: aceptan el cierre y los despidos, y solo se concentran en reclamar mejorar las indemnizaciones. Han dado por ciertas las versiones de la patronal, por lo que son cómplices en el fraude contra los trabajadores. Ninguno ha planteado el rechazo al cierre ni la defensa de los puestos de trabajo.

Solo los delegados pasteleros, opositores a la dirección del sindicato, han planteado una jornada de lucha y una movilización al Ministerio de Trabajo. Un acampe de los despedidos frente a la planta sería un punto de reagrupamiento de los activistas de la fábrica junto al movimiento obrero de la zona norte; ayudaría a evitar las presiones de la patronal para que los trabajadores ´arreglen´ individualmente y así vaciar el conflicto.

Mientras luchamos contra el cierre se pueden plantear otras alternativas en defensa de los puestos de trabajo: mientras se reacondiciona la planta incendiada (un hecho, reiteramos, sobre el cual hay más sombras que claridades), los trabajadores de Bimbo Victoria pueden ser tranquilamente absorbidos en las plantas de Bimbo de Pilar, San Martín o Hurlingham. La ventaja de este planteo es que los trabajadores ya cuentan con un antecedente: la multinacional ya lo hizo en el de conflicto los despidos masivos de Pilar.

Los trabajadores pasteleros, panaderos y alimenticios que han sido expuestos a la pandemia desde el primer día porque los alimentos que fabricaban eran esenciales para el país; ahora son despedidos sin causa y la ´esencialidad´ de su producción desapareció al mismo tiempo que el interés de la multinacional por competir en ese rubro. Con la mitad del país y el 63% de los chicos bajo la línea de pobreza, el cierre de una planta de elaboración de alimentos es criminal. Va a contramano de las necesidades esenciales de la población, que debe tomar partido en defensa de los trabajadores: hagamos de la lucha de los trabajadores de Bimbo una causa popular.

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