Las elecciones de delegados en la Línea 60

Escribe Matías Cisneros

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De los 616 trabajadores de la línea 60 que votaron en la elección de delegados, 527 lo hicieron por la lista que integra Carlos Zaragoza, uno de los activistas despedidos. La otra lista, conformada por cuatro despedidos y otros activistas de base, recibió 89 votos. De esta manera, los cinco compañeros despedidos pasan a tener fueros, ya que ambas listas fueron oficializadas por el sindicato.

Al gremio lo recorre un incipiente proceso de autoconvocatorias de base. Los despidos, las sanciones arbitrarias, el desconocimiento de carpetas médicas, los retrasos en el pago de salarios y una crisis de subsidios-tarifas azuzaron la paritaria. La desorganización económica desestabiliza a las fracciones de Fernandez y Bustinduy, mientras que la discusión permanente del salario coloca a la burocracia en la situación de actuar. Claro que en medio de una disputa que tiene que ver con las fracciones patronales –Metropol, Dota, Mercedes-Benz y Volkswagen-.

La crisis de los subsidios se conjuga con la inquietud por abajo. Los trabajadores han logrado arrancarle la equiparación salarial de los trabajadores del interior con los de AMBA, mientras sigue en debate quién pone la plata de los subsidios. Un tarifazo sería impagable sobre todo en el interior del país. La disputa por los subsidios enfrenta al Gobierno nacional con los gobernadores.

Para poder revertir los despidos, es necesario una acción con el conjunto de delegados y activistas que luchan. Los ataques de la patronal intentan destruir cualquier agrupamiento independiente de las fracciones burocráticas de Fernandez y Bustinduy. El cuerpo de delegados de la línea 60 tiene el desafío de superar el fraccionamiento y convertirse en una referencia independiente de cara a todos los trabajadores de la UTA.

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