Tucumán: “Sería importante que los trabajadores ladrilleros participemos del congreso abierto del Polo Tendencia”

Escribe Sandra Villafañe

Tiempo de lectura: 3 minutos

Entrevista a JJ, un trabajador de una cortada de ladrillo en Tucumán, de cara al Congreso Abierto de trabajadores ocupados y desocupados en la provincia.

¿En qué situación están viviendo y trabajando en la cortada?

Los trabajadores del ladrillo nunca hemos obtenido nada, somos olvidados, trabajamos día y noche, y nunca hemos tenido si quiera un plan por parte del gobierno. Aquí sólo el que hace plata es el patrón que nos emplea a nosotros.

Si supieras vos, tenemos una pieza de barro, no tenemos luz, hacemos fuego a leña, entramos a las 6 de la mañana al barro, en pleno frío, y sin ninguna protección, nada. No tenemos luz y tenemos agua que no es potable, pero igual tenemos que tomarla, no tenemos otra opción. Si hay trabajadores con familia, en la mayoría de los casos, trabaja toda la familia, hasta los niños; la mujer apila los ladrillos, los niños paran los adobes y el varón los corta. Dicen que los menores de edad no pueden trabajar, pero qué se le va a hacer, ayuda.

¿Cuántas personas trabajan en la cortada donde usted está?

En la cortada donde estoy somos siete trabajadores. Hay cortadas que tienen hasta 30 trabajadores. Hay cortadas grandes y chicas. Entramos a las seis de la mañana para poder salir a las cuatro o cinco de la tarde, si es que podemos terminar la tarea. Si no, tenés que estar hasta las ocho de la noche. Y cuando se viene la temporada de lluvias, a la hora que sea tenés que ir hacia la cortada a tapar los ladrillos para que no se mojen.

¿Los días que llueve trabajan?

No, no trabajamos. Cuando llueve se moja el suelo, y tenemos que esperar una semana para volver a trabajar. El patrón se desentiende. En época de lluvias, nos quedamos prácticamente sin trabajo. No sabemos hacer otra cosa. Y si nos prestan plata, cuando trabajamos nos descuentan. Siempre gana el patrón.

¿En qué consiste el trabajo que realizan?

Tenés que picar la tierra, echarle un guano que es de los animales, pisotearlo, entrar con una azada a acomodarlo y taparlo con un plástico. Al otro día a las seis de la mañana tenés que hacer el mismo trabajo, cargarlo en una carretilla, llevarlo a un espacio a cielo abierto y cargarlo dentro de un molde, y descartarlo, eso se llama adobe. Despúes se lo lleva al horno y se lo quema. Todo eso para hacer un ladrillo.

¿Cuánto le están pagando por ladrillo?

Por cada ladrillo están pagando $2 (dos) pesos. La mayoría llega a producir en un día 600, 700 ladrillos, y un máximo de 1100 ladrillos diarios. Una vez terminados, entregamos los ladrillos quemados a los patrones. Son muchas las cortadas en la provincia. Los dueños de la cortada venden los mil ladrillos a $8 mil pesos, y en el corralón los venden a $18 o $20 mil pesos, y si es por transferencia bancaria o tarjeta, los venden a más todavía.

¿Tienen obra social?

No, nada, si te enfermás tenés que ir al Caps, al dispensario. Los peligros a los que nos exponemos son muchos: con esa azada que usamos te podés cortar los pies, agarrar tétano porque no tenemos ninguna vacuna, en el barro podes encontrar una botella rota y te cortas los tendones de la mano. Se te puede caer la carretilla de barro encima, te podés quebrar, en el invierno se te congelan los dedos de la mano por el frío. Y no tenemos seguro médico, nada. Cada vez que nos lastimamos tenemos que ir al dispensario del barrio.

¿Formaron parte de algún proceso de lucha?

Nunca en la vida he visto que los trabajadores del ladrillo se organicen. Ahora, con esta convocatoria al congreso del Polo Tendencia, estoy sorprendido, porque antes nadie nos había buscado. Nunca hemos cortado una ruta.

Había un sindicato de ladrilleros hace mucho tiempo, pero ahora no hay nada, están desaparecidos. Y cuando hubo, quienes dirigían el sindicato siempre se prendían con los patrones. Nos prometían cosas, luego les pedían plata a los patrones, y no volvían más.

Los trabajadores de las cortadas de ladrillo somos los que construimos los ladrillos con los que se fabrica el mundo, y somos los peores pagos, trabajamos en las peores condiciones. Sería importante que los trabajadores cortadores de ladrilleros nos unamos y participemos del congreso abierto del Polo Tendencia.

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