PO oficial y PTS: un tango se baila de a dos

Escribe Jacyn

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El PTS ha iniciado una querella ideológica con el aparato del PO oficial por su consigna de un “movimiento popular con banderas socialistas”, sin decir una palabra del acercamiento político de éste a la camarilla pequeñoburguesa de funcionarios que conducen la UTEP. Para el PTS, el aparato del PO no estaría capitulando frente a Grabois y compañía, sino frente a Ernesto Laclau, que en este debate no pincha ni corta.

La invocación a Gramsci, como suele suceder desde hace medio siglo, es la coartada del centrismo de toda laya -´trotskista´, ´maoísta´, ´marxiano´, etc.- para esquivar el bulto. En este caso, el PTS aburre al lector con disquisiciones sobre ´hegemonía´, ´esencialismo´ y ´posmarxismo´, para no decir lo fundamental: el ´movimiento popular´ de marras se traduce concretamente en el acercamiento del PO oficial a la burocracia ´piquetera´. Es una política de conciliación de clases. El aparato del PO pretende disimular esto atribuyéndolo a una supuesta crisis de estas organizaciones con el gobierno. Esta crisis es absolutamente secundaría en cuanto a la posición de clase de Grabois o Pérsico. Grabois y los suyos se presentan ante la Unidad Piquetera como lo que son, agentes del Estado y de la burguesía –y de la Iglesia. No han abandonado sus puestos en los ministerios y secretarías, ni abandonado sus presupuestos ni declarado otra cosa que su propósito de perpetuar la miseria en los umbrales de la pobreza.

El aparato del PO reclama que Grabois rompa con el gobierno, pero se cuida de no definir qué sería esa ruptura. No lo llama a romper con el gobierno y la burguesía para promover una huelga general – la única ruptura fiel al concepto. Romper para que se vote una asistencia permanente de 14.900 pesos, no es una ruptura sino un embuste. El ‘acercamiento’ de Grabois es un evidente operativo de contención sobre las organizaciones piqueteras independientes. Es el PO oficial el que se acerca políticamente a Grabois. Ha sido un acercamiento por arriba, no por abajo, por medio de asambleas y comités de lucha en cada barriada. Los reclamos de uno y otro son muy próximos –salario universal de $14.000 uno, universalización de los planes sociales de $19.000 el otro. Nadie puede oponer el monto de la canasta alimentaria al de la canasta básica de pobreza; en todo caso, es un pichuleo. Los dirigentes del Polo Obrero “oficial” colaboran muy conscientemente con este procedimiento ´despolitizando´ su actividad y subrayando el objetivo puramente asistencial que anima a sus movilizaciones. Sin vueltas, los operadores del cristinismo llaman a esto ´conducir la protesta´.

Todo el asunto no es ni siquiera mencionado en la respuesta del PTS. La razón es que el PTS viene labrando esa aproximación al kirchnerismo hace tiempo y de un modo desembozado. La ´disputa´ electoral muchas veces se nutre de gestos recíprocos –Bregman ha sido la abogada de Grabois en numerosas oportunidades. La cuestión es Grabois, no Laclau.

Electoralismo

El PTS se defiende de la acusación de ´electoralismo´ que le imputa el PO oficial por lanzar las candidaturas de Bregman y Vilca, atribuyéndole a este “un desmedido respeto por la agenda que impone el régimen”. Para el PTS, en cambio, todo el año es carnaval: la proclamación de candidaturas es independiente del calendario.

Es una forma, nuevamente, de evitar una caracterización de la situación política. El PTS no dice una palabra, en todo caso, sobre la pertinencia de este lanzamiento prematuro, fuera del propósito evidente de ´primerear´ a los demás partidos del FITU.

La ´agenda´ que, según el PTS, “impone el régimen” es, en estas horas, una incógnita. El derrumbe del gobierno puede devenir en un adelantamiento electoral, en la convocatoria a una asamblea legislativa o verse abruptamente precipitado por una rebelión obrera –o en una combinación de estas salidas. El despido de Guzmán -anticipado por Política Obrera- representó algo más que un ´recambio´: fue la confesión de que la viga maestra del programa del gobierno -el acuerdo con el FMI- ha fracasado. Pretendía recuperar la cotización de la deuda argentina, pero ésta se ha hundido todavía más. Apuntaba a recuperar el acceso al crédito internacional, pero la cesación de pagos es una amenaza aún más concreta que antes. El compromiso sellado entre los Fernández para ´calmar a los mercados´ duró un suspiro, como lo demuestra el salto del dólar paralelo y financiero en estas horas. El gobierno “de Todos” ha apelado a un último recurso: ofrecer una garantía de rescate a los banqueros por sus títulos en pesos a cambio de una prima del 2% para financiarse. Ha establecido de este modo el andamiaje de una hiperinflación. La exhibición de candidaturas del PTS desentona en este cuadro de aguda confusión en ambos lados de la grieta –la fractura en el campamento macrista no es menos evidente que la del kirchnerismo.

Cabe recordar que este debate estuvo presente en la preparación de la última movilización contra el FMI, convocada por el FITU. En aquella ocasión, la izquierda ´unida´ se pronunció en contra de oponer, al derrumbe del gobierno, el gobierno de los trabajadores. De ese modo, el ´programa´ encapsulado en el documento que se leyó en Plaza de Mayo -pródigo en nacionalizaciones y expropiaciones a diestra y siniestra- no fue sino otra muestra del nacionalismo económico que caracteriza a las ´propuestas´ del FITU.

La ´polémica´ entre el PO oficial y sus aliados se consolida como una disputa de aparatos.

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