Docentes CABA: para defender nuestro día de descanso, organicemos la huelga

Escribe Darío Molinari

Tiempo de lectura: 3 minutos

El miércoles 14 de septiembre, la ministra de Educación porteña Soledad Acuña convocó a conferencia de prensa. Allí informó la agenda educativa 2023. Además de plantear un mínimo de 192 días de clases, manifestó que las capacitaciones docentes, en servicio, al igual que las EMI (Encuentros para la Mejora Institucional) se desarrollarán los días sábados. Esto ya había sido insinuado la semana pasada, luego de la conferencia de prensa desarrollada por Larreta, cuando el gobierno porteño planteó un rechazo tardío al feriado decretado por Nación, por el intento de magnicidio. Para recuperar ese día de clase, pasaron a un día sábado la capacitación con suspensión de clase, establecida para este año.

La agenda educativa 2023 no se da en el vacío. Fue precedida por una campaña rabiosa por parte del gobierno porteño por instalar, como parte de la agenda educativa, la reforma laboral para el gremio docente. Es decir, va más allá de una campaña de marketing electoral como reza la UTE, caracterización que ahora ha tomado un sector de la izquierda.

Desde el año 2011, las diferentes variantes que forman Cambiemos comenzaron a destruir nuestro Estatuto Docente. La eliminación de las Juntas de Clasificación Docente y su reemplazo por la COREAP, las modificaciones en los criterios de puntaje, el establecimiento de actos públicos en línea, sin ningún tipo de control por parte de la docencia, la creación de 'cargos horizontales', votados en la Legislatura de la Ciudad, junto a los cambios por decreto del régimen de licencias, son una muestra de ello.

El gobierno viene fogoneando la apertura de las escuelas los días sábados, desde el retorno a la presencialidad en pandemia. En efecto, desde el año 2020 insiste a los docentes a que se anoten para dar clases, al alumnado que necesita reforzar contenidos, los sábados a través de una contratación precaria en el programa CATE. Si bien, la mayoría de la docencia no se anotó, en dicho programa, los salarios por debajo de la línea de pobreza para el cargo de jornada simple, son un factor de presión y coerción para que un sector de la docencia tome esos cargos (por fuera del convenio) para poder llegar a fin de mes. Por eso, no es casual que la ministra hable de un plus salarial para quien se presente a las jornadas de capacitación el sábado.

El intento de presentar la agenda educativa 2023 como una política para mejorar la educación de los niños, bajo el lema “cada día en la escuela cuenta”, se trata de una impostura que contrasta con el ajuste que el gobierno desarrolla en educación. El presupuesto educativo se encuentra a la baja. A esto, debe sumarse la subejecución del presupuesto destinado a infraestructura que, durante el mandato de Larreta, alcanzó los 1.600 millones de pesos a enero de este año. Por esta razón, los problemas edilicios son moneda corriente en las escuelas porteñas. La falta de construcción de establecimientos educativos, dejaron a más de 56 mil chicos y chicas sin vacantes.

Por su parte, los sindicatos CAMYP, SADOP, ADEMYS y UTE, salieron a rechazar la medida en un comunicado conjunto (ver nota). En el caso de ADEMYS y UTE, tienen planteada la convocatoria a asamblea y plenarios, respectivamente para el día 20 de septiembre. El resto de los sindicatos, hasta el momento, "silencio hospital".

Nuestro planteo

La bronca que generó en la docencia, el intento de avanzar sobre nuestro día de descaso laboral, debe ser organizada. Para ello, es imperioso desarrollar asambleas, por escuela, armar cuerpos de delegados distritales, para impulsar una asamblea general del gremio con mandatos de base. Los 192 días, que establece la agenda educativa, son una medida que el gobierno desarrolla contra las tendencias huelguísticas que se anidan en la docencia en un cuadro de brutal ajuste. Es que Larreta y Acuña se presentan ante los ojos de la burguesía como los campeones, para desarrollar la reforma laboral que el capital reclama y disciplinar a la clase trabajadora. Pretenden de este modo ser la carta de recambio a un gobierno nacional en crisis. Para torcerle el brazo al gobierno, necesitamos un plan de lucha real que contemple la huelga general de la docencia. Los paros aislados que intentarán poner en marcha algunas conducciones sindicales, son un factor de desgaste y contención. Tenemos que emprender una lucha decidida en defensa de nuestro convenio colectivo, por la derogación de las leyes que destruyen nuestro estatuto, un salario igual al costo de la canasta familiar y por todas nuestras reivindicaciones.