Residentes y concurrentes: la autoconvocatoria toma la delantera en la lucha por el salario

Escribe Lucía Guevara

Con un paro y movilización pusieron en agenda el reclamo de un mínimo de 250 mil pesos.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Como adelantamos en estas páginas, el paro y la movilización resueltos por las asambleas de residentes y concurrentes de CABA tuvieron un altísimo grado de acatamiento. Tres mil compañeros y compañeras marcharon ayer desde el Obelisco a la ex Jefatura de Gobierno donde funcionan las oficinas del Ministerio de Salud, donde se entregó un petitorio. La burocracia sindical de la Asociación de Médicos Municipales y algunas asociaciones de la Federación de Profesionales apretaron para disolver el paro, pero sus extorsiones fueron desoídas. La contundente medida colocó un reclamo vital en la agenda del movimiento obrero -un mínimo igual al costo real de la canasta familiar (250 mil pesos)- y un método para conquistarlo –la huelga autoconvocada.

Hundimiento

Las asambleas que en los días previos recorrieron los hospitales y centros de salud porteños constataron una situación de hundimiento. El derrumbe del salario es total, al punto que se revirtió la histórica primacía de CABA respecto de otras jurisdicciones como Nación, Provincia o la UBA. Hoy un residente que se inicia en el sistema público porteño cobra 113 mil pesos, un síntoma de la política de liquidación del hospital público y su sistema formativo. En los últimos años, el gobierno de Larreta fue eliminando centenares de cupos de concurrencia, forzando la privatización de la capacitación profesional en salud. Ahora, el salario miserable, las jornadas interminables y las guardias impagas están haciendo lo propio con las residencias. Los equipos están diezmados, los compañeros renuncian y los nuevos cargos quedan desiertos, por ausencia de postulantes.

El hundimiento de las residencias es una muestra de lo que ocurre con el conjunto del sistema de salud. Esta semana los trabajadores del Hospital Durand denunciaron más de mil cirugías postergadas, por falta de profesionales e insumos básicos. Los cargos que se jubilan no se renuevan, la aparatología dañada puede tardar años en repararse y los salarios bajísimos empujan la migración al sistema privado. El avance del vaciamiento amputa la capacidad formativa de los hospitales. La estocada final de esta política fue el traspaso de los centros de salud y las llamadas áreas programáticas a la estructura del Ministerio de Salud, cuyos funcionarios aseguran que “sobran hospitales”. A inicios del siglo XX, los hospitales públicos porteños se construyeron en función de una población en ascenso. Hoy, Larreta y Quirós quieren un sistema reducido, para la “población con cobertura pública exclusiva”.

Como hemos escrito en otras notas, esto significa un monumental filtro contra la población trabajadora, que sufre el deterioro de las obras sociales y es forzada crecientemente a asumir los costos de la medicina prepaga. En los planes de los “Larreta boys” está negar la atención directa en los hospitales, a los que solamente se podrá acceder previa derivación de un centro de salud del primer nivel en la medida en que se constate que la persona tiene domicilio en su área de referencia. En varios hospitales, las farmacias dejaron de entregar medicación a las personas con domicilio en el conurbano, a pesar de que deben viajar todos los días a trabajar y enfermarse en la Ciudad.

El petitorio y la burocracia sindical

El petitorio votado en asamblea y entregado a las autoridades del Ministerio exige cuatro puntos: un salario mínimo de 250 mil pesos, su actualización mensual por inflación, su carácter integralmente remunerativo y el pago de las guardias, gracias a las cuales se sostienen los servicios de internación pero que actualmente no se pagan al considerarse como “parte del programa de formación”. El abismo entre este petitorio y las negociaciones en marcha por parte de la burocracia sindical es total. El incremento reclamado por la asamblea de residentes implica un 100% de aumento salarial. Sutecba firmó con el gobierno un 8% por encima de la paritaria vigente para el escalafón y Médicos Municipales y Federación negocian un 10% adicional para la carrera profesional. Si la burocracia consigue lo que se propone, el salario de un residente en diciembre llegaría a los 140 mil pesos.

Pero con los métodos adoptados por las nuevas conducciones de Médicos Municipales y Federación lo más probable es que no se consiga ni eso. Ambos sindicatos rechazaron dar cobertura gremial al paro de residentes. En cambio, votaron un paro para el martes 27, sin movilización. La siguiente medida, dicen, sería con un intervalo de dos semanas. Este ritmo de tortuga choca contra el acelerado deterioro del salario, que se cuenta por días y por horas. Los muchachos de Rojo, que hace algunos meses visitaban las salas de residentes pidiendo votos contra Gilardi, ahora armaron recorridas para evitar una inevitable adhesión al paro. Algunas asociaciones de Federación, como la de Obstetricia, fueron denunciadas por organizar reuniones con sus residentes con la presencia de abogados para extorsionarlos para que se bajaran de la medida.

“Como en 2019”

La consigna que recorrió las asambleas fue “hagamos como en 2019”, en referencia al paro por tiempo indeterminado que en una semana, y a pesar de la oposición de todas las listas de Médicos Municipales, logró derrotar la ley que el gobierno de Larreta había logrado imponer en la Legislatura. Solo el desarrollo de un movimiento independiente, autoconvocado, que demuestre que escapa al control de los aparatos sindicales oficiales, puede obligar al gobierno a ceder y a otorgar los reclamos planteados. Con esa conciencia, la multitudinaria asamblea que deliberó ayer en Plaza de Mayo votó convocar a asambleas en todos los hospitales el lunes 26, hacer activo con movilización el paro matero de la burocracia del martes 27 y, de no obtener una respuesta positiva, continuar con el paro el miércoles 28.

Mientras esto ocurría, las asociaciones profesionales de enfermería, trabajo social y del Hospital Moyano se movilizaban al Obelisco y lo mismo ocurría con los residentes de la Provincia que marchaban a La Plata. El jueves 29 está votado un paro de los trabajadores del Hospital Garrahan, que dependen de Nación. “Como en 2019”, los trabajadores de la salud tenemos una herramienta para derrotar a los gobiernos vaciadores y a su ajuste fondomonetarista contra el salario y la salud pública: la necesidad de una huelga general e indefinida es una tendencia que condensa las experiencias de lucha de los últimos años y que se va abriendo paso entre los trabajadores de la salud.