Trabajadores y vecinos de Colonia Santa Rosa se unen contra el vaciamiento del hospital Anna

Escribe Georgia Romero

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Desde hace varias semanas un sector de los trabajadores del hospital Elías Anna, de Colonia Santa Rosa, protesta públicamente por la falta de insumos esenciales de atención médica, por la falta de nombramiento de profesionales y trabajadores; y contra el sobretrabajo y las arbitrariedades que esto implica en la distribución de horas extras. Por eso mismo exigen además la renuncia del actual gerente del Hospital, Luís Álvarez, acusado por malos tratos patronales sobre el personal y por la arbitrariedad en la designación de horas extras -con un posible desfalco sobre trabajadores y el propio Estado en tanto el gerente se habría quedado con parte del pago de las horas trabajadas. Estas denuncian son vox populi; el dato es la determinación de un sector de trabajadores que ha superado el miedo y los chantajes, que de todos modos aún pesan sobre parte del personal con sueldos más bajos y que no pertenecen a planta permanente.

Bajo el llamado al conjunto de la población a apoyar esta lucha, ya se han realizado tres marchas, que se han vuelto cada vez más multitudinarias, por la presencia de organizaciones piqueteras y de vecinos autoconvocados de diferentes barriadas, hartos y sin posibilidad de poder pagar los insumos más básicos para su atención y de ser derivados al ya colapsado hospital de Orán, que queda a más de 30 minutos de viaje interurbano.

En la última movilización ha tomado forma una asamblea popular de hecho, en donde trabajadores de la salud y vecinos trabajadores han tomado la palabra y han acordado no sólo con la necesidad de dar una lucha a fondo para revertir el vaciamiento del Hospital. Se han comenzado a discutir también reclamos básicos de los barrios como la falta de agua, cloacas y una adecuada alimentación y la incidencia que este cuadro tiene sobre la salud, especialmente de niños y ancianos. Los llamados a la paciencia y a confiar en nuevas gestiones que provinieron desde los punteros del PJ y el presidente del Concejo local, fueron rechazados de plano.

La última asamblea, realizada el domingo 20, resolvió cortar la ruta 34 en el ingreso a Colonia y sumar el reclamo de un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, como exigen los docentes autoconvocados, con fuerte presencia y autoridad en el departamento. Para evitar una nueva medida de lucha, los punteros del PJ lograron imponer una audiencia con autoridades del Ministerio en Salta Capital, el mismo miércoles, por lo que se votó asistir con representantes electos entre vecinos y personal del Hospital, mandatados para exigir la satisfacción del pliego establecido y sostener de todos modos el corte de ruta programado.

El intendente Guerra, también médico, y Álvarez, junto a los concejales y punteros vinculados al gobierno, han comenzado una campaña de difamación contra el movimiento de lucha, tildándolo de “político” y de “violento”. Estas acusaciones en realidad confiesan la incompatibilidad de la política del gobierno de Sáenz y Guerra con los reclamos de refuncionalización del hospital Anna y su impotencia por haber perdido el monopolio de la palabra y las decisiones bajo su investidura de “autoridades”. Por eso han combinado estos ataques con maniobras demagógicas, apresurando la inauguración de una sala de rayos X en el Hospital y una salita vaciada del barrio La Misión, uno de los más postergados de Colonia, en ambos casos sin garantizar el personal ni los insumos para su funcionamiento permanente.

Es necesario preparar con todo el corte del próximo miércoles para que éste sea multitudinario como las últimas manifestaciones y logre arrancar una reforzamiento sustancial tanto en insumos como en personal, del hospital Elias Anna, y para que sea un representante electo por los propios trabajadores quien dirija el nosocomio en base al mandato de la asamblea que se ha puesto en pie.

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