Provincia de Buenos Aires: la lucha por la vivienda, al tope de la agenda

Escribe Mariano Hermida

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Según un estudio del CONICET, el 54% de los hogares bonaerenses presenta algún tipo de déficit de vivienda. Representa a 2.215.720 hogares.

Los datos han sido aportados por María Mercedes De Virgilio, doctora en Ciencias Sociales, especialista en estudios urbanos e investigadora del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA), en base al Censo Nacional de Población y Vivienda.

Si bien se basa en los datos disponibles, que aún son los de 2010, los especialistas descuentan que la situación ha empeorado severamente por varios factores. El más importante es que el nivel salarial medido en dólares ha disminuido (un 68% desde el 2012), mientras que la inflación subió, lo cuál hace más difícil acceder a un crédito y ni hablar de la posibilidad de ahorrar para soñar con la casa propia. Al alejarse esta posibilidad, ha subido la demanda de nuevos inquilinos, pero al haber una oferta reducida de unidades, los precios de los alquileres se han ido por las nubes. A la dolarización del mercado de viviendas usadas y el bajo nivel de los ingresos, se le suma la ausencia de crédito hipotecario accesible. Un informe de Presidencia de la Nación, de 2019, reveló el bajo nivel de crédito hipotecario que representa con respecto el PBI (producto bruto interno), colocando a Argentina en alrededor de un 6%, por detrás de países como Colombia, Brasil un 9%, Chile el 24% o el 77% en Estados Unidos. La falta de crédito ha llevado a un aumento en el porcentaje de hogares inquilinos, que en el país ya se ubica en valores cercanos al 20% (La Nación, 21/12/22).

Según la última actualización del ReNaBap (Registro Nacional de Barrios Populares), en Argentina existen al menos 5.687 barrios populares, en donde viven más de 5 millones de personas. En la Provincia de Buenos Aires, son más de 1.900 villas y asentamientos en las que habitan más de 570.000 familias en “situación de emergencia”. Francisco Ferreiro, director general de Regiones de TECHO-Argentina, destaca que “cuando hablamos de emergencia, hablamos de familias que viven sobre piso de tierra, con materiales extremadamente precarios, para las cuales cada lluvia es una inundación. Son millones de personas expuestas a riesgos ambientales y riesgos ocasionales por las malas condiciones de conexión a servicios” (Clarín, 17/1). Hace una semana, se vino abajo un techo y cuatro niños murieron en el interior de El Jagüel, en Esteban Echeverría. El caso volvió a colocar en la palestra la cuestión habitacional.

Según distintas organizaciones, Argentina tiene un déficit habitacional de aproximadamente 3,5 millones de viviendas. Sin embargo, Sergio Massa firmó la decisión administrativa 826/2022 que implicó un recorte de $50.000 millones al programa de planificación y desarrollo territorial que lleva adelante el Ministerio de Hábitat, el 23,51% de lo previsto originalmente.

En Buenos Aires, la clase obrera es expulsada de los principales centros urbanos por el valor exorbitante de los alquileres y la imposibilidad de acceder a un terreno propio, hacia los márgenes de los distritos bonaerenses, llegando a tener que ocupar terrenos para poder armar, al menos, una casa precaria para albergar a sus familias. Ya son casi 2 mil villas y asentamientos en dónde viven más de medio millón de personas. Las ocupaciones de terrenos y las luchas por tierra y vivienda, son hace mucho tiempo, una moneda corriente en el conurbano.

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