´Emergencia alimentaria´: el partido de Solano y Belliboni propone contratación directa con la COPAL

Escribe Jacyn

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Al desmadre inflacionario y la crisis del gobierno, el aparato del PO y el Polo Obrero oficial han respondido con la presentación de un proyecto de ley que modifica parcialmente la emergencia alimentaria. Propone “suspender por el plazo de la presente ley", o sea hasta septiembre con extensión a diciembre, "el mecanismo de licitación de compras del Estado y sus respectivos plazos, con exclusiva jurisdicción en el Ministerio de Desarrollo Social en el área correspondiente a la provisión de alimentos a los comedores comunitarios”. El objetivo es que “pueda ejecutar las compras necesarias para esos comedores, hoy desabastecidos, en efectivo y sin demoras”. Los 11 mil comedores comunitarios a los que hace referencia el proyecto “son todos aquellos de la red de asistencia social por parte del Estado, de organizaciones sociales, fundaciones, instituciones de bien público, religiosas y de todo orden, sin excepción”. La aprobación de este proyecto de ley fue el norte de la marcha convocada por el Polo Obrero oficial este jueves para reclamar alimentos. La sustitución de la licitación por la adjudicación directa es un recurso excepcional que solo puede ponerse en manos de autoridades confiables. De lo contrario es una invitación a una mayor corrupción.

En los fundamentos del proyecto se reseña la “gravedad de la situación creada por el salto inflacionario” que “coloca en situación de hambre a vastos sectores en todo el país, que ha derivado en los sucesos de público conocimiento (SIC)”. Argumenta que “las empresas proveedoras no las aceptan (las licitaciones) en función de la incertidumbre de precios y los plazos de pago normales en las compras del Estado”. En estos términos, el proyecto apunta a superar los perjuicios que la inflación ocasiona a los capitalistas. El estado se aseguraría los suministros pagándolos más caros. La COPAL, la central patronal, coincide en que hay "un contexto de total incertidumbre para operar”.

Belliboni y el PO oficial no quieren para nada, como se ve, poner a las empresas bajo control del Estado y requisar los alimentos. Plantean una nueva forma de colaboración del Estado y las patronales: la adjudicación directa. Bajo la forma de la 'emergencia', proponen establecer un estado de excepción. Los saqueos no vienen mal para justificar lo que es una salida política a la crisis, sin intervención de las masas ni perjuicios para el capitalismo y las corporaciones.

Estamos ante una ´remake´ del voto favorable que prestó el FITU -con la abstención de IS- a la ´emergencia alimentaria´ que pactaron Macri y los Fernández para pilotear la transición en 2019, pero no aportó ni un kilo de alimentos más para paliar el hambre.

En una entrevista radial (“Baby en el medio”, Radio Rivadavia, 23/8), Belliboni explicó, en referencia a los saqueos y conatos de saqueos, el alcance político del proyecto del PO. Allí afirmó que una “situación social muy difícil” (sic) es “caldo de cultivo para que cualquiera pueda hacer cualquier cosa”. Y agregó que reclama “un plato de comida caliente para que la gente no se sume” (a los saqueos), sin proponer ningún otro camino o alternativa como sería una huelga general. Según Belliboni, “el gobierno no está entendiendo la situación” - convirtiéndose en intérprete más fiel de los intereses del oficialismo. Dice que el gobierno “está haciendo un cálculo electoral cuando tiene que hacer una gestión”, como lo dice el macrismo y aquellos K que invitan a Massa a dejar el Ministerio. Como una muletilla, repite que “el presidente tiene que llegar hasta el último día”, sumándose a la campaña K de que la oposición está conspirando. Dice también que esto “es lo que la gente quiere”. O sea que los Fernández palien el hambre. Belliboni ha desarrollado el hábito de escudarse en lugares comunes para mejor difundir un discurso de capitulación política.

Para cerrar, ofrece un proyecto de emergencia alimentaria, "que lo tienen que votar todos”, y critica “un país rico” pero “mal repartido” donde “no hay plan de desarrollo”.

Como Belliboni, al igual que Massa, también piensa en elecciones, no invitó al FITU a suscribir el proyecto de contratación directa con la Copal.

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