Movilizaciones en la costa bonaerense contra la entrega petrolera de Kicillof

Escribe Silvia Jayo

Tiempo de lectura: 5 minutos

La Asamblea por un Mar Libre de Petroleras y la Red de Comunidades Costeras marcharon nuevamente el 4 de septiembre, en Mar del Plata y otras localidades de la costa bonaerense como Santa Teresita, contra los proyectos petroleros costa afuera, en una continuidad desde las movilizaciones de 2022 reflejadas en este periódico.

Manifestaron: “Seguimos diciendo NO es NO, porque a pesar de las campañas de comunicación mentirosas dónde hablan de Soberanía Energética, desarrollo económico, trabajo para miles y de cuidados ambientales, no han conseguido el consenso social para avanzar”.

El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, está dirigiendo la entrega de los recursos petroleros del mar Atlántico Argentino, a 300 km de la costa de Mar del Plata, a través de explotación off shore en plataformas submarinas. Este emprendimiento que inició el gobierno de Mauricio Macri, fue frenado por choques de intereses, ya que afectaría tajantemente a la industria de la pesca y la del turismo. El intendente macrista de Mar del Plata presentó amparos, como también sectores ambientalistas. Ahora Kicillof anunció para octubre la perforación de un pozo de exploración y para enero los pozos de explotación, bajo la promesa de un aumento de la producción de crudo que duplicaría la actual que tiene el país (250 mil barriles diarios).

La explotación la realizarían un conjunto de multinacionales lideradas por la noruega Equinor, bajo la ley de Hidrocarburos Chevron, que habilita la disponibilidad de divisas y es, como mínimo, inocua contra los pasivos ambientales. Las promesas de creación de puestos de trabajo y de no afectación del medio ambiente son cuentos de hadas. Kicillof menciona como prueba de no impacto ambiental al presal de Brasil, que sería una explotación equivalente a la de Mar del Plata. A fines de 2019 y luego de los incendios del Amazonas, Brasil sufrió un empetrolamiento de sus playas del norte y nordeste muy significativa y sin precedentes.

Los puestos de trabajo que prometen generar tendrán las mismas características que los de Vaca Muerta, o peor. No moverán las mediciones de desempleo del país y seguirán la tendencia a la precarización laboral creciente.

Tampoco se ha ampliado la capacidad de refinación del crudo o el desarrollo petroquímico para el gas, es decir, cero industrialización.

Vaca Muerta es una fuente de divisas para los monopolios y para el pago al FMI. El proyecto Kicillof tendrá el mismo destino, sobre todo en medio de una guerra mundial en desarrollo.

Argentina y la patriada petrolera

Inmersa en este mundo, Argentina es botín capitalista. Tanto el macrismo, como el kirchnerismo han rescatado a empresas petroleras a través de la entrega de los recursos mineros. Los Kirchner tienen una larga trayectoria junto a Menem con la privatización de YPF de los 90, la entrega a Repsol, y con favores en negociados petroleros, entre otros, a Eurnekian, el empresario que impulsó a Milei. Padres de la ley Chevron y el fracking en Vaca Muerta, donde la reprivatizada YPF juega para el capital internacional.

Examinemos el “fenómeno” de Vaca Muerta como “generadora de empleos”. Si bien se ha producido un aumento de los puestos de trabajo con salarios “petroleros”, no ha cambiado la situación de los trabajadores en el país. Entre el crecimiento del empleo en negro y el crecimiento de la población ha habido una disminución de casi un millón de puestos, es decir creció el empleo en forma absoluta pero menos trabajadores lo alcanzan. Ni hablar del aumento del trabajo en negro y de la precariedad laboral, donde se ha establecido el trabajo monotributista como habitual, sobre todo en el gremio de la UOCRA, donde están encuadrados muchos de los trabajadores petroleros.

No hay defensa de la nación, ni de los recursos naturales, ni de los trabajadores bajo un gobierno capitalista, tanto dolarizador, como el del capital financiero o el de la burguesía nacional y todos bajan la cabeza frente al imperialismo, frente al FMI.

Ahora se conoció el fallo del tribunal de Estados Unidos por el caso “expropiación” (falsa) de YPF y la condena del pago de dieciséis mil millones de dólares a un fondo buitre, no hay duda de que el gobierno pagará, con el antecedente del gobierno kirchenrista que aceptó estos tribunales y de pagos anteriores a fondos buitres. Un saqueo más.

Petróleo para la guerra. Destrucción para la humanidad.

En la actualidad estamos bajo las condiciones de una guerra de desarrollo mundial, como lo es la guerra de la OTAN en Ucrania y la invasión de Rusia. Esta forma extrema de choque social condiciona cada uno de los problemas políticos de los países, ya que se trata de una guerra imperialista en la puja por el dominio internacional. Así vemos cómo Estados Unidos obtiene un beneficio “adicional”, imponiendo la venta de su gas natural licuado, proveniente de la explotación contaminante a través del fracking, a Europa https://www.dw.com/es/eeuu-enviar%C3%A1-50000-millones-de-m3-de-gas-natural-a-europa/a-65219449 ; en reemplazo del gas de Rusia. De esta manera doblega a Europa imponiendo precios más caros de la energía, en su competencia por la hegemonía mundial. Europa, lejos de reducir el consumo de combustible fósil contaminante lo ha aumentado, importando desde las “bombas climáticas” de Estados Unidos, Noruega, Arabia Saudita, Angola, Brasil y de China e India, que venden derivados refinados del petróleo ruso. De esta manera, la guerra de la OTAN y Putin funcionan como destructores de fuerzas productivas, mano de obra y recursos naturales.

La industria europea se resiente por el alza de los precios y alimenta la crisis y recesión mundial. La demanda mundial de petróleo en lo que va de 2023 ha bajado a pesar de las previsiones, el mayor consumo se da para la guerra de Ucrania. Los precios se sostienen, por ahora, gracias a la reducción de producción de la OPEP, es decir por una baja en la actividad industrial.

La destrucción de la naturaleza y los recursos naturales es una cuestión social, un resultado de un determinado funcionamiento de la sociedad. Es intrínseca del capitalismo, es decir de la explotación de los obreros bajo el régimen de la propiedad privada de los medios de producción. El sostenimiento del capitalismo atenta contra la propia vida del planeta y empuja a la humanidad a la barbarie. Su derrocamiento, la lucha por el socialismo revolucionario mundial, es lo que revertirá esta situación.

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