Un régimen político “como agua para chocolate”

Escribe Emiliano Fabris

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El caso Julio “Chocolate” Rigau está generado una hecatombe judicial y política. La última novedad es la decisión de la Cámara de Casación bonaerense de revocar el fallo que había ordenado la liberación y anulado la investigación sobre Rigau, luego de que fuera detenido mientras retiraba fondos de un cajero con tarjetas de débito de casi 50 personas que supuestamente trabajan en la legislatura bonaerense. Este último fallo cuestiona que la anulación de la Cámara de Apelaciones se había hecho exclusivamente por un error en el procedimiento de la detención de Rigau, mediante el cual se planteaba poner un cierre al caso.

Previamente, el teléfono de “Chocolate” -una bomba de tiempo que destaparía a fondo los beneficiados de las extracciones con tarjetas- estaba a punto de ser peritado cuando un juez suspendió el procedimiento, siendo él mismo el que lo había habilitado previamente, dada las apelaciones de fiscalía a lo resuelto por la Cámara de Apelaciones. Rigau tiene una defensa judicial que cotiza en dólares y que es una máquina de presentar recursos de defensa, lo cual recuerda las sombras negras que salieron en defensa de los “copitos”. En principio, la suspensión de la apertura del teléfono debía ser resuelta por los mismos Camaristas que habían anulado antes la investigación, de fuertes vínculos con Massa y el PJ. Se anticipaba una nueva clausura del tema.

Con el fallo de Casación, Rigau podría volver preso y ya sería posible hacer un peritaje sobre su teléfono, aunque todavía sin fecha precisa. Según La Nación, no sería inmediato. Las conexiones que se creen encontrar son las que podrían llegar a los jefes de Rigau para revelar todo el circuito de las llamadas “cajas negras” –que involucran millones de pesos mensuales- y que daría un golpe mortal a las posibilidades de re-elección de Kicillof. Este es el propósito del “chocogate” a poco tiempo de las elecciones generales. Pero los titulares de las tarjetas secuestradas a Rigau figuran pertenecientes a los “bloques políticos” de la legislatura, tanto en el peronismo como en radicales y macristas.

Los “giros” en la justicia reflejan confusión y temores políticas por todas las consecuencias que podría tener una investigación a fondo de las maniobras de las tarjetas. Se han iniciado sumarios en la Corte Suprema de Justicia Provincial para investigar la actuación de los Camaristas que liberaron a Rigau y en la propia legislatura, pero sin mayores definiciones. Por el momento, se cierra filas en rescate del peronismo bonaerense pero también a JxC, para contener los daños de lo que ya es una fabulosa desintegración política. Los “bloques políticos” se pulverizan, pero el personal y sus maniobras fraudulentas no. Hay que preservar también a la justicia, que violenta sus propias leyes y procedimientos en rescate de sus mentores políticos. Pasaron los debates presidenciales y este escándalo no fue tomado por ninguno de los candidatos. No existe hecho de corruptela que no tenga las huellas de todos o buena parte de los partidos capitalistas.

Todavía permanece en la oscuridad los orígenes de este “carpetazo”, siendo que el asunto sigue siendo tomado tímidamente por JxC y prácticamente en absoluto por los “libertarios”. Bullrich dijo “si aparece uno, conmigo no se jode” en relación a posibles miembros de JxC involucrados en las cajas paralelas de la Legislatura, que la ex ministra de seguridad descuenta que existen. Para que no queden dudas: “Si esta causa a alguno se lo lleva puesto, se lo llevará puesto”. Las brujas no existen, pero que las hay, las hay.

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