No fue sólo el temporal

Escribe Jacyn

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El temporal de las últimas 24 horas hizo desastres en el área metropolitana. El mayor desastre se produjo en Bahía Blanca, donde el colapso del techo del club Bahiense del Norte, donde se desarrollaba un festival de patín, arrojó 13 muertos. La ciudad se encuentra colapsada. Decenas de miles de familias se encuentran sin luz. Las primeras informaciones indican que demoraría varios días reestablecer el servicio. Hay al menos 400 evacuados, un tendal de árboles caídos y roturas en casas y comercios. Muchos comerciantes se atrincheraron en sus locales por temor a que se produzcan saqueos, un rumor que comenzó a circular con insistencia desde la madrugada. Milei y Kicillof se harían presentes en estas horas, pero hasta ahora no realizaron anuncios concretos en materia de ayuda a los damnificados.

Hubo al menos otros dos muertos, hasta ahora confirmados, en las localidades de Moreno y Coronel Rosales, una ciudad vecina a Bahía Blanca. Se estiman por estas horas que unos 500 mil hogares se quedaron sin luz. Muchas familias quedaron incomunicadas. En la Ciudad de Buenos Aires se registraron al menos 500 llamados de auxilio durante primeras horas de la mañana. El temporal dejó todo tipo de destrozos y se suspendieron un centenar de vuelos. El desastre pudo haber sido todavía mayor, ya que no se adoptaron medidas de seguridad especiales a pesar de que el fenómeno que se abatió esta madrugada había sido observado por el Servicio Meteorológico Nacional desde hacía al menos una semana, en una noche de eventos masivos al aire libre. La peor parte la llevaron los asistentes a la fiesta Bresh, en el club GEBA, donde hubo 15 heridos por el derrumbe de estructuras y la voladura de objetos.

“La tormenta con vientos de hasta 100 km/h que esta madrugada terminó con lesionados y daños materiales en la provincia y la ciudad de Buenos Aires se empezó a formar la semana pasada y no fue la única en los últimos días”, relata La Nación (17/12). La semana pasada hubo tormentas vinculadas a este fenómeno que afectaron más la zona del centro y el sur bonaerense, como Olavarría. La mayor peligrosidad, señalan desde el SMN, estuvo asociada con la densidad poblacional y las estructuras edilicias y eléctricas, no tanto con la fuerza de las tormentas. “El frente de tormenta se venía observando en el radar y, con esa información, desde la semana pasada se fueron difundiendo las alertas como insumo para la toma de decisión de los organismos encargados de la protección civil”. Sin embargo, no hubo anuncios ni se adoptaron medidas específicas, a pesar de que el nivel naranja en el sistema de alerta temprana del SMN significa que hay que prepararse, no solo informarse (nivel amarillo) porque “se esperan fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente” (LN, ídem). Entre otras medidas, los protocolos indican llamar a la población a permanecer en construcciones cerradas y no hacer actividades al aire libre. Las alertas fueron olímpicamente ignoradas para no alterar el cronograma de espectáculos y eventos que caracterizan la cercanía de las Fiestas y el inicio de la temporada de verano.

Inmediata ayuda a los afectados. Declaración de emergencia en las zonas más afectadas: provisión de agua y alimentos, generadores eléctrícos para paliar las consecuencias de los cortes de luz. Establecimiento de las responsabilidades civiles y políticas por las muertes ocurridas.

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