Sandra Verta: “Los sindicatos no están a la altura de la gravedad de la situación”

Escribe Mariano Hermida

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Sandra Verta es trabajadora del Hospital del Niño de San Justo. Durante gran parte del 2022 sus trabajadoras y trabajadores protagonizaron reclamos de mejoras salariales, contra el vaciamiento sistemático del hospital y en defensa de sus condiciones de trabajo. Lograron instalar su reclamo incluso en los medios nacionales. Dialogamos con ella acerca de la situación política actual y los debates se desarrollan en su lugar de trabajo.

Política Obrera: ¿Cuál es la situación en la que se encuentra hoy el hospital y las condiciones de trabajo de las y los compañeros?

Sandra Verta: Las condiciones son las mismas que hace varios meses, empeoradas por el paso del tiempo y por el empeoramiento de la situación social y económica que impacta en todos los trabajadores. La guardia del hospital que, en mayo de 2022, tuvo que cerrar sus puertas por el éxodo de profesionales, si bien en la actualidad se encuentra abierta, es una guardia que estaba dotada de siete médicos por día y que atendía a casi 500 chicos por día, hoy el día que más médicos tiene, son dos profesionales por día, lo que limita muchísimo la capacidad de atención. Varios días a la semana permanece sin personal dedicado exclusivamente y eso lleva a que los profesionales que tienen sus tareas destinadas a otros sectores del hospital -por ejemplo, internación, que cuenta con 75 camas- tengan que desdoblar sus tareas para poder atender también la demanda. Fruto de la lucha que encaramos el año pasado, principalmente pidiendo un salario igual a la canasta familiar para todos los trabajadores, sólo tuvo reflejo en el salario de los profesionales médicos, pero con una muy pequeña recomposición que, a la fecha, quedó absolutamente licuada. Lo que es el resto del personal -enfermeros, bioquímicos, kinesiólogos, personal administrativo, de mantenimiento, de limpieza- seguimos exactamente igual desde julio del año pasado, con salarios, por ejemplo, del personal administrativo, de maestranza o de limpieza, de $120.000 por mes por ocho horas diarias.

PO: ¿Se expresó el voto a MIilei entre tus compañeros de trabajo?

SV: Me crucé con varios compañeros del hospital. Muchos de ellos que participaron de las asambleas y de la lucha que dimos y votaron a Milei. La mayor parte de ellos lo que expresan es una necesidad de cambio, dicen que la propuesta de Milei expresaba “algo diferente” y de que, en vez de votar lo mismo, preferían probar una propuesta distinta. Un poco amparados en el discurso, que después terminó siendo una mentira, eso de que la crisis la iban a pagar la casta y los políticos, que el ajuste no se iba a dar sobre el pueblo trabajador, que fueron las promesas de campaña y que a la vista está que no se cumplieron. Somos los laburantes los que estamos pagando con ajuste y con inflación y con sueldos de miseria que no alcanzan para comprar la comida la situación a la que nos han llevado y que este gobierno sigue profundizando.

PO: ¿Cómo ves el paro que la CGT y la CTA convocan para el 24 de enero?

SV: Creo que los sindicatos no están a la altura de la gravedad de la situación, principalmente por la que estamos atravesando los trabajadores. Las medidas que este gobierno pretende instalar atenta contra todos los derechos adquiridos y ganados por los trabajadores. La sensación es que están al acecho de cuál es la conducta que toman espontáneamente los trabajadores para después subirse a la cola de un movimiento y garantizar cierta gobernabilidad, tanto para el gobierno nacional como provincial, de alguna manera disminuyendo la conflictividad, intentando neutralizar bajo medidas como las de después del cacerolazo del 20 de diciembre, cuando convocaron a un paro para un mes después. La situación realmente entre los trabajadores urge y hay demandas día a día. Poner el foco en el 24 de enero tiene que ver con neutralizar todas las medidas que se pueden dar de autoconvocatorias o de autogestión que se pueden dar en el seno de los distintos lugares de trabajo, de alguna manera quedan nucleadas y neutralizados por una burocracia sindical que al fin de cuentas no está buscando una salida para los trabajadores sino que está “cintureando” entre darle gobernabilidad al poder político y no quedar tan expuesta con los trabajadores que se suponen representan.

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