Un enano fascista en el colegio Cardenal Copello

Escribe Emiliano Fabris

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En el inicio del año escolar, en el colegio católico de la orden francesa de los hermanos menesianos, Cardenal Copello, el presidente Javier Milei montó una propaganda claramente fascistizante y macartista. Su discurso estuvo de principio a fin atravesado por ataques furibundos contra el socialismo.

En su discurso, Milei afirmó que “mencionar a los comunistas es tan peligroso que genera problemas siempre”. En el mismo sentido, dijo que la sociedad estaba “contaminada” de socialismo y que la educación pública, tanto de “gestión estatal como privada”, es un “mecanismo de lavado de cerebro” y de contenidos que “están recontra rojos”. Al incluir a todas las clases sociales en la ‘epidemia’ comunista, incluida la gran patronal, Milei puso de manifiesto su condición de fascista –un régimen de partido y discurso únicos en las condiciones de la explotación capitalista-. En la mira totalitaria colocó al extenso sistema de escuelas privadas, la mayoría de ella confesionales y subsidiadas por el Estado, e incluso al sistema de atención a la discapacidad, lo que linda con la ‘limpieza étnica’ y el ‘purismo antropológico’.

“Muerto antes que sucio” dijo haber sido su principal aprendizaje siendo estudiante del Cardenal Copello, sin reparar en las alusiones reiteradas a su propia suciedad, como su ingesta continua de pizza, que en Trump se convierte en hamburguesas. El planteo psíquicamente agotador, produjo el cansancio del auditorio y el desvanecimiento de dos alumnos. Su auditorio lucía visiblemente cansino y dos alumnos palmaron en pleno acto; toda una metáfora. Calificó a cualquier resistencia a su ‘motosierra’ como sinónimo de socialismo y subversión. Parecía un Hitler vociferando arriba de la mesa de una cervecería. Aseguró que “el aborto es un asesinato agravado por el vínculo” y calificó de “asesinas” a los pañuelos verdes.

Las diatribas de Milei fueron atemperadas por los medios como una tentativa de adoctrinamiento. El adoctrinamiento, sin embargo, es un derecho de todas las fuerzas políticas, que asume la forma de una lucha de tendencias. Lo de Milei es otra cosa: es la abolición de ese derecho, o sea que el libertario es, en realidad, lo contrario de lo que presume, es fascista. Milei llamó a los jóvenes a combatir a los docentes, una bestia negra para el fascismo. Los docentes han sido atacados por todas las corrientes políticas patronales, sin excepción, en especial por CFK.

Este encono de Milei con el “socialismo” no es un asunto personal; es una advertencia dirigida a toda la clase política acerca de los límites de la democracia como método de dominación política. Es un requerimiento para que apoye su reclamo de superpoderes para todo su mandato. En el colegio confesional Copello, el fascista Milei no recogió ninguna adhesión política, ni de alumnos ni de profesores.

El 24 de Marzo tenemos que ganar las calles contra este delfín de la dictadura, junto a su Vice, y todos sus secuaces.

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