Tucumán: la dirigencia del SITAS cerró la paritaria 2023 con una nueva entregada salarial

Escribe Mocha Soria

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Entre febrero y marzo se desarrollaron las reuniones de los trabajadores de la salud de Tucumán con el gobierno provincial, para la discusión de paritarias correspondientes al último tramo de 2023.

Luego de la primera reunión, Adriana Bueno, Secretaria Adjunta del SITAS, planteó en declaraciones a los medios que el Gobierno habría ofrecido el 12 % al básico al igual que a los otros sectores estatales. A esa oferta salarial, en primera instancia, la consideraron insuficiente y que el mínimo para recuperar la verdadera pérdida salarial del trabajador de la salud era un aumento del 300 %.

Por su parte René Ramírez, dirigente de ATSA, y Noemí Díaz, del sindicato SUMAR, planteó la necesidad de un aumento entre el 100 o 120 %.

Todas estas declaraciones eran fuego de artificio, pues todos los sindicatos de la salud terminaron cerrando la paritaria con el 12 % al básico, adornado con adicionales no remunerativos a diversos ítems, que sumados agregan un 43 % más. De ahí, la dirigencia deduce que se logró un aumento salarial del 55 %. En abril se comenzaría a discutir la paritaria 2024.

Este acuerdo ha sido presentado por la Comisión Directiva de SITAS como “transcendental", al punto tal que el día de la firma realizaron una conferencia de prensa conjunta con el gobernador Jaldo donde expresaron su "alegría", planteando que, si bien era insuficiente, rescataban, por parte de Jaldo, la “buena predisposición al diálogo” con el sector.

La dirigencia del SITAS aseguró que firmó el acuerdo porque tenía el apoyo de las asambleas de base que, reunidas en una asamblea interhospitalaria, habían votado por mayoría aceptar. La realidad es que la dirigencia manipuló todo el proceso. La información sobre el contenido del acuerdo fue entregada con atraso y dio un plazo de 24 horas para que se dé un mandato, sumado al planteo extorsivo por parte de los delegados afines a la Comisión Directiva que, si no se firmaba, el SITAS corría riesgo de no estar convocado en abril en las reuniones de la nueva paritaria. A pesar de todo ello, lo que se expresó en casi todas las asambleas es que lo acordado era insuficiente, destacando que solo un pequeño sector quedaba por encima de la línea de pobreza y la inmensa mayoría pasaba a tener ingresos que no llegaban a ese nivel, pues los salarios con este acuerdo rondan entre 500.000 (para que el recién ingresa) a 718.000 para el que tiene mayor antigüedad.

Además, sigue sin aplicarse al 100% la Ley de Carrera Sanitaria (sólo se aplicó un aumento del 4% a los coeficientes).

Cabe destacar que, mientras se firmaba esta nueva entregada, el boleto del transporte público sufría un aumento del 200 %, se anunciaba un nuevo aumento de la nafta y se daba a conocer que, según el Indec, en febrero para no ser pobre la canasta básica cerraba en 690.000 pesos.

A todo este cuadro de degradación salarial (con cada acuerdo, la proporción de los adicionales no remunerativos aumenta en relación al salario básico, afectando con ello el aguinaldo, las futuras jubilaciones, etc.) y de pérdida del poder adquisitivo, se agrega otra cuestión: el presupuesto 2024 será el mismo de 2023, lo que impacta en las condiciones de trabajo y acelera el vaciamiento del sistema de salud pública, como se refleja en la creciente migración de trabajadores que renuncian al sistema público y se pasan al privado. Mientras tanto, los que permanecen sufren condiciones de sobretrabajo. Además, un amplio sector está obligado a soportar las condiciones de inestabilidad laboral, pues han sido incorporados al sistema bajo la figura de trabajadores remplazantes o transitorios. En esas condiciones son extorsionados a no organizarse, ya que corren riesgo de no seguir bajo ese régimen que es renovado en algunos casos cada 3 o 6 meses.

La tensión en los hospitales no se ha disipado. Se mantiene un cuadro de descontento y deliberación, que se ha traducido en algunos de los hospitales más importantes en declarar el estado de asamblea permanente y de coordinación interhospitalaria, para intervenir de conjunto en el próximo proceso paritario que se va a abrir en pocas semanas.

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