El gobierno intenta desactivar la marcha universitaria con "fake news"´

Escribe Patricia Lambruschini

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A pocos días de la marcha nacional universitaria prevista para el martes 23, y en un intento desesperado de desactivarla o limitar su alcance, el ministerio que conduce Sandra Petovello anunció un aumento del 70% en los gastos de funcionamiento a partir de mayo, que se suman al 70% otorgado en marzo. El supuesto “aumento” reafirma el ataque en curso. En primer lugar, una actualización del 140% contra más del 300% de inflación acumulada desde el presupuesto 2023, implica un recorte. En segundo lugar, los gastos de funcionamiento representan un porcentaje muy menor del presupuesto universitario -entre el 5 y el 10%-; el grueso corresponde al pago de salarios, sobre los cuales no hay aumento. En tercer lugar, y lo más importante, con esta medida el gobierno ratifica su intención de liquidar el sistema universitario y científico públicos a través de la asfixia presupuestaria, para dar impulso a la privatización (recursos propios, arancelamiento, etc.).

La cifra planteada es tan exigua, que hasta los Rectores nucleados en el CIN salieron a responder y confirmaron la movilización. Al mismo tiempo, saludaron “que se reconozca parte de lo que venimos reclamando” y se mostraron dispuestos a negociar. En los hechos, ya están colaborando en la tarea de “ajustarse el cinturón”, con recortes de todo tipo. En la UBA, el Consejo Superior dispuso recientemente limitar el uso de la luz, del gas, de los ascensores y puso en duda el cumplimiento de los programas de investigación de la universidad. Pero la línea de adaptarse gradualmente a la falta de fondos sólo puede llevar a que prospere la cruzada antieducativa y anticientífica de Milei-Caputo.

El anuncio del gobierno refleja su inquietud frente a lo que se prevé será una marcha multitudinaria en todo el país y, sobre todo, en el corazón del poder político: la Plaza de Mayo. Así lo indican la lucha creciente de estudiantes, docentes y no-docentes que se está desarrollando en las universidades nacionales; la organización en ascenso en los hospitales de la UBA; y también la vasta adhesión que la jornada del 23/4 está recogiendo entre la población.

Será una manifestación masiva en defensa de la educación pública y la ciencia, contra una política oscurantista que desprecia el conocimiento científico, el pensamiento crítico y lo público en general; que pretende arrebatar los derechos “sociales” conquistados históricamente por los trabajadores y el pueblo, así como las libertades elementales de expresión y de protesta. La marcha educativa también será un canal para manifestar el descontento cada vez más grande frente al golpe despiadado que están sufriendo las condiciones de vida y de trabajo. Mientras la CGT abandona la plaza para pactar la reforma laboral con el gobierno, la marcha educativa la ocupará y puede convertirse en un escenario para denunciar la masacre social que se está llevando adelante.

Profundicemos la convocatoria en todas las universidades del país y entre la población en general. La movilización del 23 debe ser el punto de partida de una lucha de conjunto para derrotar la avanzada del gobierno y arrancar nuestros reclamos.

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Vayamos en masa a defender a la Universidad y al CONICET Abajo el gobierno anti-obrero. Declaración de Política Obrera, 19/04/2024.

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