El patrullaje de la OTAN por el Mar Argentino y las consecuencias de un alineamiento sin límites

Escribe Luciana Diaz

El peronismo habilitó el marco legal.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Los barcos de la OTAN patrullan por las costas argentinas con autorización de una ley votada en el Congreso Nacional durante el gobierno de Alberto Fernández y presentada por el oficialismo de entonces.

El próximo 29 y 30 de mayo el portaaviones nuclear USS George Washington, que es parte de la Séptima Flota que opera en el Pacífico, participará de ejercicios militares con la Armada Argentina en el Atlántico Sur en aguas de la Zona Económica Exclusiva Argentina.

El USS George Washington, que es propulsado por dos reactores nucleares, llegará junto al destructor USS Porter y el buque logístico Lenthall, que también participará de los ejercicios navales.

En Puerto Belgrano lo esperarán oficiales de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Uruguay junto con los de Gran Bretaña, Canadá y Países Bajos, para iniciar “este operativo que proporcionará la ocasión de mejorar la interoperabilidad y crear confianza con las fuerzas marítimas de las naciones socias”, al decir del jefe de las fuerzas navales del Comando Sur, Jim Aiken (Tiempo Argentino, 12/5)

El ingreso de tropas extranjeras al país está contemplado en la Ley Bases que todavía no fue votada por el Senado, pero de todas maneras fue autorizado por el Congreso en septiembre de 2023, es decir, durante el gobierno de Alberto Fernández a través de una ley firmada por Ledesma Abdala de Zamora y Moreau, entre otros.

En la ley se contempla un gasto de más de 1.139 millones de dólares a cargo de la Armada y se autoriza el ingreso de tropas extranjeras desde septiembre del año pasado hasta agosto del corriente (Infobae, 11/05).

La ley permite encuadrar la actividad dentro del Ejercicio Combinado Binacional de Adiestramiento en el Mar llamado "PASSEX", que Argentina mantiene con varios países, entre ellos, Estados Unidos, pero el mismo contempla el permiso a un solo portaaviones. El destructor y el buque logístico no entrarían. Tampoco entraría la comitiva británica saludando desde el puerto, con la que Argentina no mantiene ningún acuerdo bilateral de cooperación en defensa.

Además, la semana pasada se supo por una denuncia de la CGT fueguina que el domingo 5 de mayo dos naves de la armada francesa estacionaron frente a Río Grande, sin dar conocimiento a las autoridades provinciales.

Según los franceses, el Tonnerre, un poderoso portahelicópteros, y la fragata Guépratte llegaron en el marco de la misión Jeanne d’Arc, que se desarrolla con el objetivo de “formar una nueva generación de oficiales de la marina francesa en áreas de interés estratégico”. La armada local explicó que “la escala de los buques fue para reabastecimiento, aunque previamente se hicieron prácticas conjuntas”. Ni el ministro de Defensa Luis Petri ni la canciller Diana Mondino hablaron del tema (Tiempo Argentino).

Una semana antes de la incursión francesa había llegado al puerto de Montevideo el buque Cutter James, de la Guardia Costera norteamericana. El gobierno uruguayo se enteró de la visita por la web. El ministro de Defensa de Uruguay, Armando Castaingdebat, y el canciller Omar Paganini declararon haberse enterado por la prensa cuando los interpelaron desde la Comisión de Defensa del Congreso uruguayo.

Milei recibió al guardacostas el 29 de abril para realizar acciones conjuntas y vigilar a los barcos chinos.

Es claro que el alineamiento sobreactuado de Milei a la OTAN le da a todos sus miembros bríos de confianza desmedida, pero Unión por la Patria le habilitó el marco legal. Y es llamativo que, en los acuerdos de cooperación firmados por el peronismo, tan buen anfitrión con potencias imperiales, nunca se contempla que los buques argentinos patrullen las costas norteamericanas o europeas.

La intención del Comando Sur es controlar el tráfico chino e intensificar su presencia en la región. Estos son objetivos que se plantearon desde 2008, cuando la Cuarta Flota fue reactivada luego de 20 años de parálisis.

Aviones F-16

El 18 de abril, el mismo día que el ministro de Defensa presentó una carta de solicitud de Argentina para convertirse en un socio global de la OTAN, la Embajada de los Estados Unidos en la Argentina publicó en su página web oficial que “Estados Unidos se enorgullece de anunciar que está otorgando a Argentina 40 millones de dólares en Financiamiento Militar Extranjero". Según La Política Online, dicho financiamiento finalmente no existió, pero lo que sí sabemos con certeza es que los aviones F-16 se compraron sin las armas de largo alcance que el Reino Unido tiene vetadas para la Argentina desde el 82'.

Debido a que el equipamiento de las Fuerzas Armadas nacionales es obsoleto, durante la gestión anterior se planteó la compra de aviones de combate chinos, pero el gobierno actual le compró a Dinamarca los F-16 yanquis como un gesto más de vasallaje al imperialismo.

Liberticida y rastrero

Otro gesto de vasallaje fue la inspección de la base espacial china y los contratos por parte de Cancillería luego de las quejas infundadas de Estados Unidos, tanto a través de su embajador en Buenos Aires, Marc Stanley, como por la jefa del Comando Sur, Laura Richardson, que alertaban de presencia militar asiática.

Tenemos que agregar el anuncio que hizo Milei junto a Richardson de realizar una base naval conjunta en Tierra del Fuego, habilitando el control del tránsito bioceánico del extremo sur por parte de Estados Unidos, y la declaración, también presidencial, de brindar apoyo militar al Estado genocida de Israel para atacar a Irán, destruyendo la política histórica de neutralidad argentina.

Lo que es más que un gesto y tiene implicancias en el desarrollo nacional concreto actual es el parate en el financiamiento de los proyectos nucleares argentinos. La estrategia es la misma que los liberticidas utilizan con las demás dependencias del Estado: el ahogo presupuestario, pero en este caso también hay razones de geopolítica. Estados Unidos expresó su preocupación por el financiamiento chino en Atucha III. Junto con Atucha también peligran los proyectos Carem y RA-10, dos reactores nucleares cuya construcción se inició en 2014 y 2016, respectivamente, y que ahora quedan al borde de la parálisis. Desde el punto de vista del presupuesto, el bloqueo no resiste el análisis, porque ambos reactores, de terminarse, son exportables y una fuente importante de divisas. No es historia nueva. Atucha II había dejado de construirse durante el menemismo y Caren ya estuvo frenada por el gobierno de Macri.

Mientras Milei ajusta todas las partidas, hasta las de su gran burguesía amiga -a quien también quiere arreglar con un pagaré- se prepara para gastar más de 1.000 millones de dólares en un gesto de pleitesía con el imperialismo.

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