La baja de edad de imputabilidad, en la agenda del Congreso

Escribe Agustín Fernández

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Milei y Bullrich incorporan al temario de las sesiones extraordinarias la baja de la edad de imputabilidad, a raíz de acontecimientos de público conocimiento que involucran a menores en crímenes graves.

Bajo el rótulo de una “nueva ley penal juvenil”, se pretende disminuir la misma de 16 años a 13, a propuesta del gobierno liberticida. Ya lo habían lanzado durante la campaña electoral de octubre pasado, junto con una promesa de reforma integral del Código Penal en el cual se establecía un aumento generalizado de las penas. En ese sentido, plantea la reforma de la ley 22.278 que data de 1980.

No es el primer intento: existen diversos proyectos con estado parlamentario que no fueron tratados. Actualmente habría cinco de ellos vigentes, similares entre si. El oficialismo se apresta a imponer su impronta dando por el hecho del acompañamiento de la derecha (desde el PRO, el radicalismo y expresiones provinciales) y una porción importante del peronismo. El secretario de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires le dio un apoyo entusiasta. Lo mismo hizo la fracción del massismo. Recordemos que Massa hizo campaña con la política de “tolerancia cero” de Rudolph Giuliani, el exalcale de Nueva York que se caracterizó por su apoyo a la brutalidad policial.

Se aprestan a votar una norma que habilita el procesamiento de menores, en el marco del sistema acusatorio, donde la carga de perseguir penalmente recae sobre la cabeza del fiscal y no del juez. En ese sentido, la baja de la edad vendrá acompañada de toda una serie de medidas privativas de la libertad del menor. Bajo el ropaje benevolente de que se privilegiarán las medidas de reparación y socioeducativas, se introducirá una disminución de las garantías constitucionales, que en el caso de menores de edad están reforzadas justamente por su minoridad. La línea la dio Milei durante su paso por Mar del Plata, donde bramó “delito de adulto, pena de adulto”.

El actual ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, fundamenta el cambio de la edad de imputabilidad aseverando que “los chicos de ahora no son los de antes”. Que la juventud actual está atravesada por la violencia y las drogas, no por eso es menester privarlas de su libertad para luego resocializarla. Justamente estos factores son los que inciden en la capacidad del joven de discernir y comprender la gravedad y la extensión de un hecho. Negar que el consumo impide una reflexión de su conducta es tapar el sol con la mano. La realidad penitenciaria refleja y profundiza que el denominador común de todos los condenados son las adicciones.

Defendamos las libertades democráticas frente a un régimen decadente que vuelca todo su aparato sobre los más vulnerables.

Revista EDM