Escribe Oscar Aguirre Zabala
Mientras continúan los conflictos de choferes en la zona sur.
Tiempo de lectura: 3 minutos
El pasado viernes 30/01, la dirección de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) firmó una paritaria en su reunión con el Ministerio de Transporte y Economía. El debate estuvo por fuera de la Secretaría de Trabajo, dependiente del Ministerio de ´Capital Humano´, debido a que el aumento salarial estaba ligado directamente al aumento del boleto y el otorgamiento de mayores subsidios a las empresas. Las patronales del transporte hace tiempo que se niegan a abonar aumentos que no sean compensados por aumentos de boleto o la cobertura de los mismos por el Estado.
El debate paritario comenzó con una oferta de una única cuota de 1% de aumento para los choferes, que fue denunciada como una “burla” por la burocracia. Sin embargo, el acuerdo alcanzado incluye un 4% de aumento en 3 cuotas: 1,4 % en enero,1,3 % en febrero y 1,3 % en marzo más una suma no remunerativa que sería de $100.000 enero y febrero y $120.000 en marzo. Al mismo tiempo, el pago de viáticos aumentará $1000 pesos en febrero y otros $1000 en marzo, llegando a $17.000 por día trabajado. De conjunto, recién en el mes de abril, un chofer superará los $2 millones de pesos de bolsillo.
A las pérdidas acumuladas desde la megadevaluación de diciembre del 2023, se suma que las paritarias aceptadas por la UTA se encuentran muy por debajo de la inflación reconocida por el gobierno (2,5% solo en enero) y que presenta una curva ascendente desde hace 7 meses.
El manejo de las paritarias sigue el accionar de toda la burocracia, ningún trabajador fue consultado en asamblea ni por ningún otro medio sobre los términos del acuerdo. Las seccionales se limitan a comunicar a los cuerpos de delegados, por teléfono, lo aceptado por el sindicato. La UTA había anunciado, en la previa a la reunión, que evaluaba medidas de fuerza si no se alcanzaba un acuerdo. Pero estas medidas de fuerza no estaban destinadas a quebrar la miseria salarial ofrecida por las patronales, sino a obligar al Estado a aceptar aumentos de tarifa y más subsidios. La dirección del sindicato, por esta vía, elegí ser una vocera y ejecutora en los hechos de los reclamos patronales. El aumento de los boletos en un 4% se había acordado al margen del aumento salarial para los choferes y sin reclamos de parte del sindicato sobre los cobros atrasados de salarios, viáticos y aguinaldos.
La reunión se sucedió con una movilización de los choferes de la línea 148 “El Halcón”, que pertenece al pulpo Micro Ómnibus Quilmes SA (MOQSA). Los choferes de la 148 vienen de protagonizar una seguidilla de huelgas por el retraso en el pago de salarios y una huelga muy combativa de más de 14 días por el rechazo de la patronal a pagar el aguinaldo y el salario de diciembre. Dicha huelga se culminó con un compromiso, prontamente incumplido por la patronal, que derivó en la convocatoria al Ministerio de Transporte y una posterior “retención de tareas” (huelga) con permanencia en las cabeceras de la empresa.
Los choferes sufren, además, una desidia completa por parte de la patronal que pone en peligro a los trabajadores y los usuarios al no renovar las flotas de coches. En varias oportunidades unidades se han incendiado en pleno viaje así como recurrentes desperfectos mecánicos. En otros casos, la patronal no renueva el stock de combustible obligando a los choferes a no poder cumplir con su trabajo cotidiano.
Estos hechos, que se repiten de manera cotidiana en un grueso de líneas en todas las zonas, no han sido parte de las consideraciones de la UTA. Mientras avanza la precarización del trabajo y se consolida la miseria salarial, que obliga a los choferes al doble turno - criminal por donde se lo mire para la salud.
El salario de los choferes, históricamente por encima de la media tras años de lucha y conquistas, ha sido rifado por la burocracia de Fernández. Las patronales se valen de un gobierno declaradamente antiobrero para avanzar sobre el convenio colectivo e imponer de hecho una contrarreforma laboral. Es necesaria una autoconvocatoria para unificar los reclamos de las líneas, que la burocracia busca dividir y aislar. Es la base práctica para una huelga general del transporte.
