Escriben Dayana Yapura y Bruno Corzo
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La fábrica NEBA, perteneciente a la firma Libson S.A., dedicada a la producción de heladeras, freezers y exhibidores, se suma a la ola de despidos que atraviesa a la clase trabajadora. En este caso, 34 operarios quedaron sin empleo, lo que representa cerca del 37 % de la planta funcional. El pasado viernes 30 de enero, los trabajadores fueron impedidos de ingresar a su turno a las 6 de la mañana y quedaron en la calle sin previo aviso ni notificación formal.
Los despedidos denuncian que la empresa no envió los telegramas correspondientes en el momento del cese y que, en una primera instancia, la patronal ofreció pagar apenas el 50 % de la indemnización, en cuotas, una propuesta que fue rechazada de plano. Los hechos desmienten el argumento empresarial de una supuesta “crisis”: hasta horas antes de los despidos se realizaban horas extras y la producción alcanzaba entre 150 y 200 equipos diarios (El Esquiú, 30/01).
En julio pasado, la empresa había anunciado una ampliación de la producción con apoyo del gobierno provincial y del Consejo Federal de Inversiones (CFI), para sumar una nueva línea de cocinas, comprometiéndose a frenar los despidos que ya venían generando conflicto desde 2024 (Catamarca es noticias, 31/01). Sin embargo, en octubre de 2025 se produjeron 15 cesantías sin causa y ahora el ataque se profundiza. La patronal utiliza como pretexto el enfriamiento económico y la apertura de importaciones para avanzar en un nuevo ajuste sobre los trabajadores.
La burocracia sindical de la UOM se hizo presente en la puerta de la fábrica mientras los trabajadores realizaban una concentración, pero lejos de defenderlos, actuó como garante de los despidos. En sintonía con la patronal y el gobierno catamarqueño, la burocracia sindical ha operado para desactivar el reclamo, alentando a aceptar las condiciones impuestas y levantar la protesta.
Los trabajadores denunciaron además amenazas por parte de la empresa, que advirtió sobre el no pago de la quincena a cobrar el próximo 5 de febrero si no aceptaban una nueva oferta del 80 % de la indemnización, también en cuotas. A su vez, trascendió que a los operarios que continúan en la planta se les advirtió que, si los costos no se reducen en uno o dos meses, se avanzará hacia el cierre total de la fábrica. En este marco, los despedidos relataron prácticas sistemáticas de hostigamiento, maltratos y represalias internas frente a cualquier reclamo por las condiciones laborales. También señalaron que se está produciendo y ensamblando con lo que hay, vaciando la planta, y advierten del retiro de maquinarias por parte de la patronal.
Otro punto denunciado es la irregularidad de los telegramas de despido, en los que la empresa invoca el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, intentando encuadrar los ceses como producto de fuerza mayor o crisis económica. Sin embargo, la firma no presentó ningún procedimiento preventivo de crisis, lo que invalida ese encuadre legal y busca privar a los trabajadores de derechos como el acceso al fondo de desempleo.
Finalmente, bajo presión conjunta de la patronal, el gobierno y la burocracia, se impuso un esquema de pago del 100 % de la indemnización en tres cuotas para los que no superen los diez millones de pesos, o cuatro para los trabajadores con mayor antigüedad o montos más elevados. Según lo informado, el 80 % sería abonado por la empresa y el 20 % restante por el gobierno provincial, trasladando recursos públicos para cubrir un ajuste patronal.
NEBA había sido recuperada en 2020 tras su primer cierre, mediante aportes del Estado nacional y provincial, y fue reinaugurada en febrero de ese año como “Nueva NEBA”, retomando la producción en marzo. Aquella reapertura estuvo condicionada por Libson S.A., que exigió a los trabajadores resignar derechos adquiridos, como la antigüedad, e impuso un régimen de flexibilización laboral y fragmentación de la planta. La situación actual replica lo ocurrido a comienzos de 2024, cuando la empresa avanzó con despidos masivos: en menos de diez días fueron cesanteados 42 trabajadores, consolidando un patrón reiterado de ajuste y vaciamiento.
La industria catamarqueña, una de las más frágiles de la región, vuelve a mostrar este rumbo, como ya ocurrió con la textil Textilcom - Mom Sport, y actualmente con la alimenticia Camino S.A.. En todos los casos, patronales y gobierno avanzan con cierres y despidos que golpean directamente al empleo.
La lucha de los trabajadores despedidos de NEBA vuelve a poner en evidencia el rol de la burocracia sindical, en este caso la UOM, que actúa como representante de los intereses patronales dentro de los sindicatos, desarmando la resistencia obrera.
Otros conflictos están en puerta. La defensa de los puestos de trabajo no puede quedar en manos de las burocracias cómplices de las patronales. Mediante asambleas autoconvocadas se deben resolver acciones contundentes, incluso la ocupación de fábrica y el llamado a los trabajadores del parque industrial o a los trabajadores de los diversos sectores, como actualmente es el caso de los docentes y los trabajadores de la salud, que se encuentren en lucha, para unificar los reclamos y coordinar acciones de conjunto de movilización y huelga. Es la vía para imponer los reclamos.
