Defendamos la ocupación de FATE con piquetes masivos

Escribe Comité Editorial

Basta de ‘pasillear’ ministerios: Asamblea General y Plan de lucha.

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La lucha de los trabajadores de FATE es seguida con toda atención por el conjunto de la clase obrera. En la fábrica de neumáticos de San Fernando el propósito de la patronal es reducir a la impotencia política y organizativa a la clase obrera. Los despidos masivos y los cierres de plantas, como el que anunció la patronal de Madanes, no han encontrado una respuesta colectiva y de conjunto de la clase obrera. Los obreros de FATE han llegado a la ocupación de la planta, luego de un retroceso sistemático en cuanto a salarios y condiciones de trabajo, apadrinado por la directiva del Sindicato. La paritaria, al igual de lo que ocurre en otros sindicatos (como la UOM), está congelada desde hace más de un año; Madanes ha impuesto cambios en las condiciones laborales que los directivos del SUTNA aceptaron y promovieron contra la voluntad expresada por los trabajadores en varias ocasiones. Se perdieron un millar de puestos de trabajo, entre despidos y retiros voluntarios. Lo mismo, o peor, ha ocurrido en las otras plantas del Neumático, sin recibir una respuesta de conjunto. El trajín de los directivos SUTNA ha pasado por las audiencias y conciliaciones convocadas por el Ministerios de Trabajo de Provincia y la Secretaría de Trabajo de la Nación, sin que nada los sacara de ese rumbo estéril. Ahora la patronal cierra la planta, vende parte de sus instalaciones a otra empresa del grupo, y un amplio sector de obreros combativos ocupa el lugar de trabajo, no solamente en protesta por el cierre sino para evitar un vaciamiento de materias primas y maquinaria. Cuando ya se está jugando tiempo adicional, la patronal, los ministerios de Trabajo y el propio sindicato siguen pateando la pelota afuera. Los obreros de la planta reclaman una acción de conjunto del Neumático y de las fábricas y sindicatos que atraviesan una situación similar.

Los cierres y despidos que asolan a todo el país no se corresponden, ni de lejos, a un número mínimamente igua de quiebras; las patronales se ‘reconvierten’, a la espera de la entrada en vigencia de la contrarreforma laboral, a nuevos modelos de negocios y, por último, a un cambio del viento económico. La clase obrera cesanteada no tiene posibilidad de hacer lo mismo. Mientras ocurre lo señalado, el gobierno subsidia a las patronales por medio del “carry trade”, como se llama a la inversión de dólares en pesos a altísimas tasas de interés. Ese negocio parasitario rinde más que el giro comercial de una empresa corriente. Los chinos pondrían un pie en la fabricación de ciertas variedades de neumáticos con vista a un ‘mix’ de mercado interno y exportación. El ‘peligro amarillo’ se convertiría en un salvataje – claro que sin los obreros de FATE, porque China no acepta invertir donde hay una clase obrera independiente (menos aun que el conjunto de la patronal internacional). La crisis de FATE, o “la cuestión FATE”, se reduce a una sola cosa – deshacerse de los obreros de FATE. En la misma línea operan Techint y Acindar, incluso las textiles. El capital “se reconvierte” a costa del hambre y la precariedad de la fuerza de trabajo. En un mundo que marcha a la mayor guerra imperialista mundial de la historia, alegar flojera de la demanda de neumáticos es de necios – es lo que más necesitan los carros de combate, ciertas clases de tanque, naturalmente la aviación y otros tantos etcéteras. Es cierto que hay una crisis capitalista mundial y una sobreproducción fenomenal en todas las ramas, pero la reconversión de ese capital exige el mayor ajuste social de la historia. El asunto se decide por medio de la lucha y no renunciando a ella con pretextos fabricados. La factura de la “reconversión” de Madanes son 900 trabajadores arrojados a la calle, luego de los otros 1.000 en 2024/5.

La venta de una parte del predio de FATE a la propia Aluar, para montar un centro de almacenamiento eléctrico con equipos de China, ocupará, sin embargo, una parte ínfima del predio, pero cumple la función política de convertir al cierre y los despidos en un hecho consumado. “Nadie” ignora, o sea el Sindicato, que FATE está a la búsqueda de un socio “tecnológico” global, como lo tienen, naturalmente, Bridgestone o Pirelli; los obreros quedarán afuera pero el SUTNA podría convertirse en un sindicato industrial de mayor envergadura. El ingreso de autos eléctricos de China plantea la provisión y reposición de neumáticos en el mercado local, y FATE no va a convertir en chatarra su parque maquinarias de producción. Las grandes patronales de Argentina están a la expectativa de los despidos en masa de Madanes, para hacer lo mismo en sus plantas. Milei busca producir un genocidio civil y político del activismo organizado, como lo hizo la dictadura con métodos militares de guerra civil.

La lucha de FATE es muy instructiva acerca del “industricidio”. El cierre de fábricas es, por sobre todas las cosas, un ataque estratégico contra la clase obrera. El tendal de desocupados facilita las condiciones para la contrarreforma laboral. El industricidio no es, fundamentalmente, una cuestión de “política económica”, que beneficiaría a bancos y fondos internacionales a costa de la industria, porque esos fondos y bancos son los principales accionistas de la misma gran industria. El capital financiero representa una tendencia del capital en general a concentrar y centralizar en menos manos el proceso productivo. Es, fundamentalmente, un método de combate contra la clase obrera de parte del capital y su Estado.

La lucha de FATE es la proa de esta confrontación estratégica. El columnista de un diario nacional escribe hoy (24/2) que el gobierno tiene el desafío de traducir el texto de la ley anti-laboral en la práctica; esto es, precisamente, lo que se juega en San Fernando, y la razón fundamental que explica el boicot de la burocracia de la CGT y del FreSU. En San Fernando, sin embargo, no hay ninguna situación irrevocable o “fatal” de derrota, como se miente en la expresión “la cosa no da”. La realidad ‘objetiva’ (“la cosa”) está puesta en la balanza de una lucha de clases. Que la “reconversión” la afronte la patronal, con todos los trabajadores adentro, con su salario y su convenio. De lo que se trata es de encarar un plan de lucha colectivo y votar los métodos de acción y de dirección. El SUTNA se encuentra hoy dividido en forma faccional entre casi una decena de corrientes, esto como consecuencia de su fracaso político-sindical. Un plan de lucha votado en asamblea pondrá a estas corrientes ante el desafío de dejar el faccionalismo atrás o, en caso contrario, seleccionar a los activistas encargados de ponerse al frente de esta lucha. El tiempo no corre a favor. Hablamos de un plan lucha que involucre a todos los obreros del Neumático y a los obreros y luchadores de la Zona Norte, por ejemplo, a los docentes, que ya han votado el No Inicio del año escolar. Para imponer esta salida, es necesario defender con todas las energías la actual ocupación de la planta y convocar a la juventud trabajadora y estudiantil a rodear a la planta de piquetes masivos. La dirección del SUTNA se ha adaptado a las maniobras “legales” de la patronal y el gobierno y al ‘método’ de las asambleas “informativas”, una virtual censura contra la base de los trabajadores. La ocupación de FATE es el centro de la lucha contra la contrarreforma laboral – no al revés; la ciudadela obrera es San Fernando, no la Plaza de los Dos Congresos – solamente un parlamentarista obcecado o un burócrata del FreSU, o un kirchnerista residual puede opinar lo contrario.

Organicemos piquetes, en todo el movimiento obrero, para defender a los obreros de FATE, rechazar cualquier tentativa de desalojo e imponer la reincorporación de todos los compañeros.

Decididos y adelante.

Revista EDM