Liberticidas en acción: golpes y detenciones contra activistas de Greenpeace y periodistas

Escribe Redacción

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Esta mañana, doce activistas de Greenpeace saltaron las rejas de la escalinata del Congreso para montar una protesta contra los cambios en la Ley de Glaciares. La acción duró 20 minutos aproximadamente, hasta que la policía y personal de seguridad los desalojaron violentamente a los empujones. Fueron detenidos y llevados a un estacionamiento ubicado a pocos metros del edificio, donde fueron separados entre hombres y mujeres para su traslado a distintas comisarías de la Ciudad. Mientras esto ocurría, Facundo Tedeschini, camarógrafo de A24 que se encontraba tomando imágenes fue brutalmente agredido por la policía, primero con gas pimienta y luego con golpes y patadas en el piso. Colegas de otros canales registraron toda la secuencia. Fue detenido también y subido por la fuerza, con su rostro ensangrentado, a un vehículo de la policía. Finalmente fue liberado en el hospital Ramos Mejía, donde lo atendieron en la guardia. El equipo de A24 estaba cubriendo en vivo la actividad en el Congreso -hoy el Senado daría sanción definitiva a los cambios en la Ley de Glaciares- para el programa del ultraoficialista Antonio Laje.

La violencia contra los periodistas que cubren la acción represiva de la policía es creciente. El caso más grave, hasta ahora, fue el de Pablo Grillo, víctima de un intento de homicidio a manos de Gendarmería durante una de las marchas de los jubilados. Se trata de una política orquestada desde el Ministerio de Seguridad, al punto que son frecuentes las represalias contra los equipos periodísticos que recogen denuncias y testimonios durante las marchas. Desde que se aplica el "protocolo antipiquetes", se estima que resultaron heridas por la represión unas 2.600 personas (datos compilados por la CTA Autónoma) y agredidos al menos otros 50 periodistas mientras realizaban labores de cobertura, de acuerdo a denuncias de Amnesty International. La agresión a periodistas y medios, a través de la policía, de la diatriba pública de funcionarios o por medio de las patotas digitales del gobierno, son un rasgo característico del gobierno liberticida.

En ocasión del tratamiento de la "reforma laboral", el jueves pasado, el ministerio de Seguridad que ahora conduce Alejandra Monteoliva emitió una circular ´informando´ a los periodistas que se establecería una "zona asignada" para su trabajo, suerte de corralito, bajo la advertencia de que, en caso de no acatar sus recomendaciones, será "una autopuesta en peligro".

Revista EDM