Elecciones de la UOM: Furlán sigue en la picota

Escribe Juan Ferro

Tiempo de lectura: 2 minutos

En las horas que corren se está cerrando la elección de las 54 seccionales de la UOM. El sindicato, con más de 189.000 afiliados, deberá elegir el 18 de marzo el Secretariado Nacional por lista completa en voto secreto de los electores.

La UOM viene atravesando una definitiva crisis política desde 2022, cuando Antonio Caló, alineado con la presidencia de Alberto Fernández, entró en colisión con Abel Furlán, abiertamente identificado con el sindicalismo kirchnerista.

Con la asunción de Milei se produjo una fuerte crisis en el peronismo y un sector de dirigentes de la UOM se alinearon en contra del kirchnerismo sindical, lo que generó divisiones en muchas seccionales. La formación de listas en numerosas seccionales está relacionada con la interna del peronismo. En Campana-Zárate -´pago chico´ de Furlán-, La Plata, Morón, Río Grande (Tierra del Fuego), Mendoza y San Francisco (Córdoba).

Fuera de esta puja, la gestión de Furlán ha sido, más que un rotundo fracaso, una política de demolición de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores metalúrgicos. Las patronales han desconocido el sistema de paritarias desde hace tres años, de una forma completamente unilateral, como si fueran un gobierno paralelo; han impuesto una contrarreforma laboral mucho antes de que la votara el reaccionario Congreso nacional. Las grandes siderúrgicas dan aumentos unilaterales “a cuenta” de una paritaria que nunca llega.

El malestar entre los afiliados de la UOM es inmenso. Los salarios en la rama 17 están entre los más bajos del movimiento obrero, y se ha generalizado la tercerización de empresas. Los salarios en estas empresas son inferiores a los efectivos de las plantas terminales. Es la causa de los grandes conflictos en Siderar- San Nicolás, Siderca, Acindar y otras grandes plantas.

Un estatuto cárcel

Para ser delegado de la UOM bastan seis meses de antigüedad y el apoyo de 25 trabajadores; pero para presentar una lista seccional, los postulantes tienen que ser o haber sido delegados gremiales, o sea una proscripción de la masa del sindicato. Para ser candidato a Secretario General del UOM e integrar la directiva nacional, es requisito haber sido o ser Secretario General de una seccional. En la historia de la UOM, sólo Alberto Piccinini (Villa Constitución) en los años 70 reunió esas condiciones, y luego el “Barba” Gutiérrez (Quilmes). Estos estatutos cárcel han servido para mantener a Lorenzo Miguel hasta su muerte como secretario general o a Naldo Brunelli en San Nicolás desde el año 1973.

La lucha interburocrática en las seccionales ha sido muy fuerte. El estatuto establece un número de directivos por cantidad de afiliados. Por esta razón, hay todo tipo de maniobras para inflar los padrones, e incluso para mantener en los padrones a todos los despedidos. Este beneficio de inventario ha desatado decenas impugnaciones.

La elección está arrojando que Furlán se está imponiendo sobre los sindicalistas no alineados con el oficialismo y estaría consiguiendo un número mayor de electores a los que obtuvo Caló en el colegio electoral de marzo de 2022. Ahora Abel Furlán está tratando de no ser víctima de lo mismo. No estuvo en la agenda de la elección de la UOM un plan de lucha.

Las elecciones no cerrarán la crisis de la UOM, porque el enorme descontento de las bases, por los bajos salarios, los despidos y las suspensiones, no dejará de crecer .

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