Escribe Pablo Busch
La empresa y los sindicatos nos quieren vender espejitos de colores.
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La crisis que atraviesa la empresa Granja Tres Arroyos desde el cierre de la Planta de Concepción del Uruguay, la histórica planta “La China”, no para de profundizarse. Ante el impasse de las negociaciones y el crecimiento de la bronca entre los trabajadores, ayer la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) se reunió en carácter de urgente en Buenos Aires a fin de intentar un acercamiento. En la reunión participaron los principales voceros de la empresa, los dirigentes de la Federación y la Comisión Directiva de la Seccional Concepción del Uruguay. En esa reunión la empresa se habría comprometido a pagar las deudas de salarios, vacaciones, aportes, cuotas alimentarias y demás deuda que tiene con los trabajadores. Sobre la posibilidad de reabrir la planta, la empresa anunciará supuestamente un plan el viernes próximo.
Ayer martes, tras las reuniones realizadas en Paraná entre la empresa, los sindicatos y el gobierno de Entre Ríos, la novedad transmitida por el STIA era que la empresa no tenía ninguna perspectiva. Según las declaraciones los participantes, no hubo avances concretos y se llegó solo a un compromiso de un vale de 25 mil pesos por semana para comprar en los comercios de la empresa. En la audiencia en Paraná, la empresa habría anunciado que necesitaba mínimo 8 millones de dólares para reiniciar el ciclo productivo.
En medio del cierre de Planta La China, la empresa intenta avanzar en una compleja reestructuración de su deuda por alrededor de US$350 millones. Según acreedores consultados, la propuesta contempla quitas de hasta el 75% y plazos de pago de hasta siete años. Los directivos de la empresa tuvieron reuniones con el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, para discutir alternativas para recuperar la actividad. Entre otras acciones la están ayudando a refinanciar parte de la deuda con organismos públicos
En un acto de hipocresía fenomenal, la empresa Granja Tres Arroyos le echa la culpa del cierre de planta a los trabajadores del frigorífico. Sus voceros explicaron que la decisión de cierre de la planta entrerriana obedeció a “los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones y generaron un quiebre en la cadena de producción avícola de la región”. La empresa le debe a proveedores, a la provincia, a la ANSES, al ARCA, a los proveedores de servicios y tiene deudas multimillonarias en cheques, pero el problema es que los trabajadores de Planta La China se resistieron a seguir trabajando sin cobrar sus salarios, que están acordados a cobrarse en diez cuotas y en el cual aceptaron una reducción sustancial hace un año.
En las negociaciones con la provincia, la empresa solo se comprometió a una mínima asistencia alimentaria para los trabajadores, implementación de subsidios personales de $ 25.000 semanales y el acceso a una tarifa social de energía eléctrica para los empleados afectados por la situación de la planta. Sobre la posible reapertura de la planta, la empresa sólo sembró incertidumbre. Planteó la necesidad de conseguir US$ 8 millones para volver a poner en marcha parte de la operación. “Necesitan US$ 8 millones y 60 días para empezar a faenar 80.000 pollos” La propuesta contempla una reactivación parcial de la planta y una reincorporación gradual del personal. Según el Secretario General del STIA “Para poder completar la faena de 160.000 a 170.000 pollos van a necesitar en algún momento otros US$ 8 millones. Según indicó, la empresa estimó que recién hacia comienzos de 2027 podría recuperar niveles normales de actividad.
Según La Nación, “las dudas sobre la viabilidad de una reapertura no provienen únicamente del sector sindical. Entre los productores integrados que durante años abastecieron a la compañía también crece el escepticismo. Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (CAPIP), consideró que la situación actual hace extremadamente difícil reconstruir la estructura productiva que sostenía la operación de La China. “Ya se fueron casi todos los productores integrados, no le queda casi nadie”. Según explicó, aun si la empresa lograra reunir los fondos necesarios, enfrentaría otro desafío: recuperar la capacidad de crianza. “Si no hay confianza en el integrado, no van a tener granjas tampoco. De acuerdo con sus cálculos, para sostener una faena diaria de 80.000 pollos sería necesario contar con cerca de cuatro millones de aves en crianza y una red de alrededor de 70 granjas activas. Unrein también cuestionó la propuesta presentada a los acreedores. “La otra propuesta que le hicieron a los proveedores con una quita del 75% del capital de la deuda es decirles directamente que no les van a pagar a nadie”, afirmó.
Los pocos productores integrados que le quedan a Granja Tres Arroyos atraviesan la misma incertidumbre. Como ya señalamos en estas páginas, entre todos los atrasos que acumula la empresa, está el de provisión de alimentos para las granjas productoras, sin el cual los pollos se enfrentan entre sí. En la mayoría de las granjas productoras se está trabajando normalmente, a pesar de la declaración de un “Quite de colaboración” nacional de la UATRE, que en los hechos no existió.
El STIA de Concepción del Uruguay llamó a asamblea general de trabajadores para transmitir el precario compromiso de la empresa. Es evidente que tienen que venir con alguna nueva promesa para evitar una profundización del conflicto: los trabajadores están en el limbo: ni despedidos, ni suspendidos, ni trabajando, pero sin cobrar. El movimiento popular de solidaridad que se ha levantado contra el cierre de Planta La China no tiene nada que esperar de las nuevas y falsas promesas de los directivos de la empresa que responsabilizan a los trabajadores por el cierre.
Es el momento de discutir la ocupación de la planta La China, con los trabajadores de la planta a la cabeza respaldados por la solidaridad de la clase obrera y el pueblo de Concepción del Uruguay, como un primer paso inicial para forzar a la empresa a una negociación, en otros términos.
