Escribe Marcelo Ramal
El FITU acompaña la iniciativa de censura de los ladrones de la pseudo oposición.
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La crisis desatada por el ‘súbito’ enriquecimiento de Manuel Adorni ha trepado más lejos de lo pensado por propios y ajenos al gobierno, y todavía queda un trecho por recorrer. El intento de despejar el escándalo con la presentación de su declaración jurada y una “explicación” televisiva ha resultado un tiro por la culata. Todos los días, los diarios anticipan una inminente renuncia que no llega. Los Milei protegen a Adorni, y por una razón sencilla: las tropelías del funcionario son inseparables de las de los propios hermanos Milei. Todas las sospechas apuntan al caso $Libra. Los abogados de los querellantes de esta causa presentan a Adorni como el nexo “institucional” entre los criptoestafadores y Milei. Entre Adorni y Milei existiría una complicidad de negocios públicos-privados-reuniones pagas con empresarios, tráfico de influencias. Mile ha inscripto “robarás al prójimo” como un mandamiento divino.
Adorni confesó, en un difundido reportaje televisivo, que la evasión impositiva era para él y los libertarios una cuestión de principios: el viejo cuento de robar al ladrón. El gobierno, con el aval del Congreso, ha venido construyendo un sistema de evasión para una minoría ‘selecta’. Comenzó con la reducción de impuestos a los grandes exportadores, la rebaja de Bienes Personales y otros impuestos al patrimonio. Siguió con la “inocencia fiscal” y el régimen simplificado de ganancias, un sistema donde ARCA hace la vista gorda a los patrimonios inexplicables, a cambio de un peaje. La lista se completa con el RIGI y el SuperRIGI; el primero ha beneficiado con amplias exenciones al capital petrolero y minero sobre proyectos de inversión ya comprometidos; el SuprRIGI, todavía en la gatera, espera redoblar esos beneficios para la oligarquía de la IA, o sea para la guerra automatizada. La contraparte es un feroz ajuste sobre los gastos sanitarios, educativos, universitarios, de discapacidad. Varias decenas de funcionarios ya se han acogido a la “inocencia fiscal”, y también “representantes del pueblo”. El caso Adorni retrata a toda la camarilla libertaria y al régimen régimen económico y político que ha montado en estos años.
Luis Caputo ha encendido el semáforo amarillo: la reelección de Milei ha ingresado en zona de turbulencia. “La culpa es de Adorni”, pretende el ministro, con independencia de las contradicciones cada vez más severas de un plan económico gestado con la oligarquía financiera internacional. Luego del fraudulento ingreso en la Bolsa de SpaceX, cuya cotización ha alcanzado el 99% del flujo de sus ingresos, la creación de riqueza ficticia se ha apoderado de todo el organismo capitalista. Caputo ha sido presionado por los Macri y la Bullrich a cambiar un plan con riesgo de naufragio. Adorni no es una verruga libertaria sino una enfermedad que ha tomado todo el cuerpo de la teocracia ‘anarco capitalista’.
Adorni es un protegido de Karina Milei; su rival, Santiago Caputo, aspira a poner a la jefatura de Gabinete bajo su control. Como telón de fondo, están las feroces peleas de intereses capitalistas por el botin de las concesiones y las privatizaciones. En la disputa por la concesión de la Hidrovía, Santiago Caputo ampara a los hermanos Neuss, asociados a la empresa belga Jean de Nul; del otro lado, su competidora DEME busca desplazarla, con el guiño de Karina Milei y los Menem. La camarilla de fascistas advenedizos que asumió el gobierno en 2023 llenó transitoriamente el vacío dejado por la desintegración del peronismo y el gobierno de los Fernández; pero su descomposición supera cómoda a la de sus predecesores.
En ese cuadro, la “operación clamor” para que Milei aparte a Adorni enfrenta más dificultades que las esperadas. Por la ‘jerarquía’ del personaje. Los Milei quieren asegurarse el cajoneo judicial. Esa operación ocupa todo el tiempo del ministro Mahiques, y se entrelaza el inento de digitar los juzgados vacantes y la propia Corte; Bullrich, Macri, radicales, lo ven de otra manera. En la última reunión de la “mesa política” del gobierno, Bullrich le reclamó al cripto-funcionario el “paso al costado”, para “salvar el capital ético de la gestión”; en términos parecidos se manfiestó un comunicado oficial del PRO. El propósito de la agitación macrista es establecer, en última instancia, un “mileismo sin Milei”, con Patricia Bullrich al frente. La Nación y Clarin han logrado en las últimas semanas una hazaña retórica: convertir a Bullrich, la represora de De la Rúa, Macri y Milei; la lobbysta de los contratistas militares del sionismo; la responsable política del crimen de Santiago Maldonado y de la represión a Pablo Grillo, en una suerte de Juana de Arco republicana.
La coalición de hecho para que se vaya Adorni ha tomado forma en el Congreso, bajo la presentación de una “moción de censura” que, de acuerdo a la Constitución reformada, podría destituirlo si cuenta con la mayoría absoluta de los miembros de las dos cámaras. La iniciativa cuenta con la firma del peronismo, diversos centro-derechistas sueltos y del FITU. Estamos ante un frente “ético”, que encubre un frente de colaboración de clases, de quienes van primeros en ‘imagen’ y terceros en intención de votos. ‘La izquierda’ podría votar una censura sin dejar de denunciar a los corruptos que la proponen, incluidas las dos alas del presente gobierno: la de Santiago Caputo, socio de los trumpistas norteamericanos; y la de la represora Bullrich – que quieren cesantear a Adorni sin pasar por el Congreso. El FITU, animado impulsor de la moción de censura, se ha sumado a esta operación política del recambio burgués en grado de tentativa. Adorni renunciaría al cargo apenas Milei verifique que no tiene los votos para protegerlo y protegerse. El carrerismo parlamentario de ‘la izqierda’ recién comienza realmente, aunque tiene una larga trayectoria.
La izquierda revolucionaria debe asegurarse de que la denuncia del latrocinio capitalista no opaque una independencia política irreductible de los partidos patronales, como condición para desarrollar en la clase obrera la lucha por el socialismo internacional.
