Escriben Daniela Magoc y Julián Asiner
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Una asamblea de residentes impulsada por los hospitales pediátricos del sistema público de salud de CABA resolvió tomar iniciativas frente al hundimiento salarial. Se trata de un largo declive que está afectando a los servicios y a la vida de sus trabajadores. El derrumbe del salario es pronunciado desde el 2018 y solo logró revertirse parcialmente en el año 2022 gracias a la huelga indefinida autoorganizada por el movimiento de residentes de aquellos años. Luego, vinieron nuevas pendientes negativas: con la llegada al gobierno de Milei y de Jorge Macri en CABA el salario perdió un 30% de su poder adquisitivo. Actualmente, la paritaria de la salud languidece: el sueldo de agosto se pagó con un 4% de aumento, que pretendió ocultar que, en julio, cuando se cobró el medio aguinaldo, el aumento salarial fue 0% (cero) contra una inflación mensual del 2,9% en CABA, según datos del IPCBA. En estas condiciones, el sueldo inicial de un profesional de la salud apenas cubre la mitad de la canasta familiar, que en CABA supera los $3,6 millones (CESyAC) acicateada por los aumentos de alquileres, servicios y transporte.
El impacto de este hundimiento salarial en los servicios de la salud pública es directo. Cargos de planta de especialidades como farmacia o psiquiatría permanecen vacantes durante años en los centros de salud, ya que no hay profesionales dispuestos a aceptar las actuales condiciones de trabajo. Un factor positivo que paradójicamente agravó este cuadro fue la lucha de los trabajadores del Garrahan. La victoria que obtuvieron el año pasado tras meses huelgas, marchas y ocupaciones de oficinas (https://politicaobrera.com/15177-los-trabajadores-del-garrahan-conquistan-un-significativo-aumento-salarial) generó un mayor desbalance entre los hospitales pediátricos de las diferentes jurisdicciones. Hoy, un residente del Garrahan gana de bolsillo un millón más que un residente del Gutiérrez o del Elizalde, en parte a costa de perder los aportes previsionales y la cobertura de salud de acuerdo a la reforma que impusieron Milei y Lugones (https://politicaobrera.com/16205-lugones-reinstala-por-resolucion-el-reglamento-de-residencias-derogado-por-el-congreso). Esto se tradujo en renuncias masivas de profesionales en el concurso para ingresar a los hospitales de CABA, ya que quienes pudieron elegir decidieron emigrar al hospital pediátrico nacional. Puestos que antes eran codiciados por los médicos mejor puntuados hoy son dejados como opción de descarte para las readjudicaciones.
El hundimiento del salario en la salud pública es inversamente proporcional a la demanda de atención, que crece al ritmo de los despidos, el trabajo informal y la precarización laboral que sufre la clase obrera. A pesar del aumento de enfermedades como la tuberculosis, la sífilis o la gripe, el gobierno porteño se niega a reforzar las dotaciones profesionales. Por el contrario, pretende responder con una mayor regimentación sobre los trabajadores, rechazando licencias médicas y profundizando el control sobre los ritmos de trabajo a través de las agendas digitales. Una asamblea de trabajadores del primer nivel de atención (CeSACs) denunció, en simultáneo, la implementación de un nuevo procedimiento de empadronamiento de pacientes por parte del ministro Quirós, cuya función es restringir la atención a los miles y miles de trabajadores del conurbano que desarrollan su jornada laboral en la ciudad o a los migrantes que no poseen residencia permanente. La asamblea de los CeSACs se pronunció para que ningún faltante de documentación sea utilizado como excusa para colocar una barrera al acceso al derecho a la atención en salud.
En este cuadro, la asamblea de residentes impulsada por los hospitales pediátricos resolvió enviar una carta al gobierno porteño y a los sindicatos co-responsables del hundimiento salarial, la Asociación de Médicos Municipales (AMM) y la Federación de Profesionales. De no obtener respuestas positivas, una nueva asamblea resolverá medidas de acción, cuando ya hay hospitales que se pronunciaron por organizar un paro sin guardias de forma autoconvocada. La burocracia sindical de la AMM tiene una estrategia antagónica, que es la aceptación de la pauta oficial mientras presiona al gobierno para que aumente ítems como el de especialidad, que ya están generando un desbalance salarial de alrededor de un 25% con profesionales de otras disciplinas, lo que la burocracia busca consagrar definitivamente a través de la división de la carrera profesional. La Federación de Profesionales, por su parte, se llamó a silencio tras su congreso de junio. La vaga promesa de adoptar medidas si el deterioro salarial no se revertía antes del 15 de agosto fue, obviamente, incumplida sin dar siquiera parte de aviso (https://politicaobrera.com/16524-federacion-de-profesionales-la-cooptacion-como-escuela-de-desmoralizacion-politica).
La conducción centroizquierdista de la Federación, a la que se integraron el MST y el aparato del PO, pretende evitar la fragmentación de la carrera profesional a través de gestiones con autoridades ministeriales y recorridas por los pasillos de la Legislatura. Aspira a copiar a AMM, consiguiendo el reconocimiento de la especialidad para las disciplinas no médicas en base al pasilleo y la rosca con los funcionarios. Es el método que los partidos del FITU impusieron en FATE, llevando a una dura derrota a los trabajadores del neumático (https://politicaobrera.com/16435-neumatico-denunciamos-el-canto-del-cisne-a-fate-por-el-aparato-del-po). El PTS, por su parte, interviene con el método de la autoconstrucción, con el único objetivo de arrear a algunos activistas a la marcha por la candidatura de Bregman. La experiencia histórica de los trabajadores de la salud marca otro camino: las huelgas autoconvocadas de los residentes de 2019 y 2022 y de los trabajadores del Garrahan del año pasado mostraron que la vía para torcerle el brazo a los gobiernos y defender los derechos y conquistas de los trabajadores es la acción directa de masas contra el poder de turno, la lucha a fondo con continuidad y la organización independiente.
Los trabajadores de la salud de Política Obrera llamamos a apoyar la iniciativa de los residentes de pediatría y a organizar asambleas e impulsar mandatos por un paro autoconvocado con continuidad hasta conquistar todos los reclamos en juego: un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, la equiparación salarial, el aumento de las dotaciones, el reconocimiento de todas las especialidades profesionales y la supresión de las medidas de regimentación sobre los procesos de trabajo y de todas las resoluciones expulsivas contra la población que acude a la salud pública.
