20D en Salta: habrá dos jornadas, los sindicatos y centrales no estarán en ninguna

Escribe Violeta Gil

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En todo el país y en Salta, las jornadas del 19 y 20 de diciembre son una expresión viva aún en la retina de los trabajadores, sobre la inmensa rebelión de un pueblo contra las políticas de confiscación del gobierno de Fernando de la Rúa. Las consecuencias de las privatizaciones de Carlos Menem en la década de los 90 dejaron a miles de trabajadores en la calle.

Así fueron tomando cuerpo, en las localidades de General Mosconi, en Tartagal y en todo el norte provincial, las primeras asambleas del movimiento piquetero que se organizaban desde los barrios hasta los lugares de trabajo, movidas por la necesidad de enfrentar el hambre. La consigna de “piquete y cacerola, la lucha es una sola”, puso a temblar al conjunto del régimen político que había gobernado con Menem y lo seguía haciendo con De la Rúa. A 22 años del Argentinazo, la continuidad histórica de ese régimen político, en un estado de decadencia, convoca a los explotados a desarrollar una movilización de masas y las fuerzas y conciencia necesarias para derrotarlo definitivamente.

En vísperas de esta jornada, el massista Gustavo Sáenz anunció que acompañará las medidas anunciadas por Javier Milei y prepara su propio golpe de Estado económico contra los trabajadores. La prórroga del presupuesto 2023 es el anticipo de que el salario del conjunto de los estatales será enterrado, al igual que los recursos necesarios para la salud y la educación. Los departamentos del norte son sacudidos por decenas de despidos por la parálisis de la obra pública. Todo esto en un cuadro hiperinflacionario. Sáenz anunció que se corta cualquier ayuda a los municipios, lo que pone en duda incluso la continuidad de su propio funcionamiento. Los grandes grupos exportadores, los pools de siembra, los capitales mineros, los especuladores inmobiliarios, todos ellos seguirán gozando de la eximición del pago de impuestos, dejando en claro para qué intereses sociales realmente gobierna.

Sáenz se declara un colaborador del Rodrigazo que descarga Milei contra los trabajadores; a cambio, Milei retrocedió con el cobro de retenciones a los productores regionales. Hace rato es aliado de Bullrich en su política represiva. Los anuncios de la ministra de Seguridad y las declaraciones de Pettovello, en vísperas del Argentinazo, tienen un asidero en Salta, donde ya existe una Ley Antihuelgas a instancias del gobernador. La inmensa rebelión popular que desató la aprobación de esa Ley, en medio de la huelga autoconvocada de la docencia, obligó a Sáenz a derogar los artículos anticonstitucionales y en la práctica no ha podido aplicarla.

Sin embargo, son la expresión de que el conjunto del régimen político se juega a confrontar contra los sectores que no están dispuestos, en lo inmediato, a dejar pasar estas medidas de confiscación. En nombre de que serían sectores minoritarios, la apuesta significativa del gobierno es a aislar a los luchadores, ya que los sindicatos y las centrales obreras, todas ellas bajo direcciones burocráticas, no van a estar presentes. La jornada del 20 de diciembre es una prueba de fuerzas.

El gobierno nacional ha desplegado un operativo de regimentación preventivo, para tratar de contener la fuerza inevitable que va a desatar la megadevaluación y la hiperinflación que en pocas horas se ha comido el 70 % del valor de los ingresos obreros, de una clase obrera ya empobrecida. Toda la claqué política, que junto con Massa delineó el rumbo de los acuerdos con el FMI, permanece en el gobierno ahora con Milei.

Los compañeros de Política Obrera y los compañeros del Polo Obrero Tendencia participaremos de la movilización convocada por la Red de Familiares de Detenidos y desaparecidos en la última dictadura, que ha defendido como principio en su accionar político la independencia de los gobiernos. Bajo las consignas de un aumento general del 100 % de salarios, jubilaciones y asignaciones sociales; el rechazo a las reformas laborales y jubilatorias; la defensa irrestricta de las libertades democráticas y el derecho a huelga y el apoyo incondicional a la lucha del pueblo palestino.

La unidad piquetera en nombre de la unidad estableció otra convocatoria, el FIT-U y sus partidos han quedado disueltos en un campo en el que omiten la responsabilidad de los gobiernos provinciales, el rol de la burocracia en los sindicatos por haber cogobernado con los verdugos y el de las corrientes piqueteras que oficiaron de funcionarios del gobierno “nacional y popular”, responsable del 45 % de pobres en Argentina.

Los vínculos y el entrelazamiento político entre la “antigua” y la “nueva” política son muy profundos. También es profunda la confusión en la masa de los trabajadores. Necesitamos en este escenario establecer la mayor claridad entre las diferencias políticas que llevan a que el 20 de diciembre haya dos movilizaciones.

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