Cómo paramos y derrotamos el DNU y la ley ómnibus

Nota de tapa de Política Obrera N° 86 edición impresa.

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Las sesiones en el Congreso demuestran que el gobierno ha reunido los votos para la aprobación del DNU y la ley ómnibus.

El DNU se encuentra vigente debido a la omisión de los bloques autodenominados opositores. En cuanto a la ley ómnibus, sólo reclaman modificaciones secundarias como, por ejemplo, reducir la delegación de poderes de dos años -con posibilidad de extenderla a cuatro años- a un año con una prórroga a dos.

Esta delegación de poderes para un gobierno que ha expuesto una agenda de enorme recorte de derechos, larga lista de privatizaciones y una seudorreforma laboral, equivale a admitir una dictadura civil. Una dictadura que contempla un despliegue de las fuerzas armadas y de seguridad como no se ha visto desde 1983.

Rodolfo Barra, el jefe de abogados del gobierno, acaba de declarar en las comisiones de Diputados que no corresponde “la vigencia de la Constitución” cuando hay “una crisis económica excepcional”.

La CGT, que ha convocado a un paro parcial y a una marcha al Congreso para el próximo 24 de enero, no ha incluido en las reivindicaciones de la huelga la derogación de ambas monstruosidades antidemocráticas. Lejos de eso, se reúne con los bloques parlamentarios para que incorporen a la ley ómnibus una parte de la agenda sindical. Por eso evita desarrollar una agitación preparatoria del paro y no llama a marchar a Plaza de Mayo.

Un acuerdo con los bloques parlamentarios para votar el DNU y la ley ‘modificados’ podrían llevar a la burocracia de la CGT a levantar el paro.

Una renuncia de la CGT a la defensa de los derechos políticos configura un pacto bajo tierra con el gobierno libertario. La burocracia de los sindicatos, por otra parte, continúa con el régimen de paritarias arreglado con Massa, que ajusta salarios por la inflación pasada, en medio de una hiperinflación.

El jefe del bloque de la UxP (peronismo-kirchnerismo) plantea la anulación del decreto como del proyecto de ley, desde la cómoda posición de una minoría parlamentaria, mientras encubre las negociaciones del kirchnerismo sindical, junto a la CGT, por su aprobación ‘modificada’. El paro no incluye la reivindicación de un aumento del 100 % de los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales, ni menos aún su ajuste quincenal, cuando se aplica un aumento del ciento por ciento a las naftas y del 400 % a la salud, y se anuncian aumentos del 500 % para el gas y la luz.

La CGT burocrática ha quedado agotada hace mucho tiempo como defensora de las reivindicaciones obreras. El paro del 24 no le devuelve una condición de canal de las masas. El propósito de ella es encuadrar a los sindicatos dentro del régimen político que pretende instaurar Milei. Por sobre todo, quiere servirse del aparato sindical para dar la pelea contra una nueva dirección de la clase obrera.

Los activistas y luchadores sindicales de nuestro partido, Política Obrera, participarán del paro y darán la batalla en sus lugares de trabajo y sindicatos, con el siguiente programa:

Abajo el gobierno golpista, el DNU y la ley ómnibus. Defensa del derecho laboral, del derecho de huelga y movilización. 100 % de aumento para salarios, jubilaciones y asignaciones sociales, indexados quincenalmente. Reapertura inmediata de paritarias con mandato de asambleas.

Con este programa mínimo, llamamos a autoconvocatorias, coordinadoras y plenarios interfabriles, para la preparación de una huelga general.

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La CGT y la oposición se suben a la ley “ómnibus” Por Marcelo Ramal, 09/01/2024.

Massa con la CGT Por Juan Ferro, 06/01/2024.

Cómo abordamos esta crisis de poder excepcional El Congreso y la burocracia de la CGT capitulan ante las provocaciones de Milei. Por Jorge Altamira, 28/12/2023.

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