UBA: clases públicas y asambleas

Escribe Nicolás Morel

Todos a la movilización educativa del 23 de abril.

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El miércoles 10, en el marco del paro nacional de la docencia universitaria convocado por las dos confederaciones docentes, se desarrollaron clases públicas en varias facultades de la UBA.

La medida tuvo fuerza en Medicina, Derecho y Sociales. En Veterinaria, el paro docente fue acompañado por una considerable movilización dentro del predio de Agronomía. En algunas sedes del CBC -las cuales se encuentran bajo control directo del Rectorado- se organizaron asambleas multitudinarias. En Exactas, una gran asamblea de algunos cientos de compañeros fue sucedido por un abrazo al actualmente clausurado pabellón 0 + infinito de iguales proporciones. Filosofía y Letras desafió el protocolo antirrepresivo con clases públicas que vienen cortando día tras día la calle Puan desde el lunes a la mañana, sumado a un corte y cacerolazo en la concurrida avenida Rivadavia. En otras universidades nacionales, como la UNLP y la UNA, se sucedieron medidas similares.

La Universidad viene atravesando un cuadro de movilización creciente mientras el gobierno se dispone a liquidar la educación pública. La perspectiva de desfinanciar a las universidades nacionales, imposibilitando su apertura a partir del segundo cuatrimestre, encierra la perspectiva de avanzar en un proceso de arancelamiento o privatización de la cursada, en algunos casos, o de abierto desmantelamiento, en otros. En reiteradas oportunidades Milei ha definido a la educación pública como un mecanismo de “lavado de cerebro”, y las universidades e institutos terciarios como usinas ideológicas del comunismo.

Se ha abierto una crisis entre el gobierno nacional y las autoridades universitarias nucleadas en el CIN, las cuales vienen operando como gestoras de la política libertaria en la educación. Mientras en las facultades se sucedían las clases públicas, el Consejo Superior de la UBA, presidido por el radical Ricardo Gelpi, resolvió convocar a la movilización nacional universitaria del próximo 23 de abril, impulsada por las gremiales docentes. Sin dilaciones, una batería de universidades adhirió a la convocatoria luego de que el comunicado de la UBA se hiciera público. Las autoridades del CIN -donde revisten radicales, peronistas y kirchneristas- han apostado, en conjunto, desde que la noticia del 0% se hiciera publica meses atrás, a una mesa de negociación entre el Ministerio de “Capital Humano” y los rectores para resolver el funcionamiento de las universidades hasta diciembre.

Este cuadro de movilización ha ocurrido a contramano de la orientación propuesta por el conjunto de las agrupaciones estudiantiles de la universidad. El rejunte de camarillas radicales y peronistas que dirigen la FUBA operó, durante todo este proceso, como una correa de transmisión de la política del Rectorado de la UBA en el movimiento estudiantil. Han desalentado cualquier tipo de acción por parte del estudiantado, sembrando, al igual que el CIN, la expectativa de que el “dialogo” con el gobierno de Milei permitiría garantizar el funcionamiento de la Universidad hasta fin de año. Las agrupaciones que dirigen la Federación (Franja Morada-Nuevo Espacio-UES) vienen usurpando la conducción de la Federación sin un mandato, desde la eliminación de las elecciones estudiantiles en 2022. Los centros de estudiantes dirigidos por el kirchnerismo se han subordinado, en toda oportunidad, a esta orientación impulsada por la FUBA. Mientras tanto, los representantes estudiantiles de todas estas agrupaciones siguen votando, sin excepciones, recortes y reformas en los planes de estudios de las carreras. El FIT-U ha operado en toda esta etapa como un grupo de presión del kirchnerismo. Desde el año pasado le han reclamado que “salga a la lucha”: una versión estudiantil de la política de reclamarle un paro general a la CGT.

La situación actual que atraviesa la educación se encuentra atravesada por el desarrollo de crisis de una envergadura cada vez mayor, y por la ruptura y reorganización de las camarillas que gobiernan la universidad. Estudiantes y docentes debemos desarrollar el reclamo por:

Aumento del presupuesto educativo

Salario inicial docente igual al costo de la canasta familiar, indexado a la inflación. Fin del trabajo ad-honorem

Apertura de las elecciones estudiantiles

Por una educación puesta al servicio de las necesidades populares

Abajo el gobierno enemigo de la educación

Con esta perspectiva, Política Obrera llama a desarrollar una movilización de conjunto el próximo martes 23, y a construir entre docentes y estudiantes una gran huelga educativa.

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