Motosierra educativa: el recorte es brutal

Escribe Emiliano Fabris

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Los primeros datos referidos a la ejecución del presupuesto nacional 2024 durante el primer trimestre del año dan cuenta de un ajuste feroz en las principales partidas destinadas a la educación pública. El punto de partida ha sido que todas ellas son las mismas del año 2023 –el presupuesto actual es una prórroga de aquel año- y no se ajustaron por inflación. Luego, en comparación con lo ejecutado el año anterior y actualizado por inflación, el desplome es brutal.

¿Qué dicen las cifras? Un detallado informe en La Nación (10/4) -un medio afín al gobierno libertario- señala que las partidas para financiar las jornadas extendidas en las escuelas cayeron 67,8% en términos reales, ante lo cual, en Buenos Aires, por ejemplo, Kicillof dio marcha atrás con su implementación en 60 escuelas. Para infraestructura y equipamiento escolar, la caída es del 98,9% y solo lleva ejecutado un 0,85% de lo asignado durante el año. Esto afecta también a los comedores escolares. Han pasado temporales e inundaciones que destrozaron escuelas enteras sin que se reciba un solo centavo para su recuperación. Recientemente, el gobierno reconoció que no dio curso a una inversión prevista de 25 mil millones de pesos para la compra de más de 4 millones y medio de manuales escolares. Los fondos para edificios en jardines cayeron un 93%. El ‘Conectar Igualdad’ con el cual se han financiado computadoras portátiles y acceso a internet, se desplomo un 83,1%. Las becas para estudiantes de todos los niveles baja es del 45,9% -la única actualizada ha sido la beca Progresar.

En las Universidades Nacionales, la merma es de un 33,2% interanual. En boca de sus propias autoridades, muchas de ellas no tendrían fondos necesarios para funcionar en el segundo semestre. La Universidad del Comahue ya ha advertido de una inminente cesación de pagos. Pettovello anunció un incremento todavía no ejecutado y que deja afuera a todos los salarios del personal de las universidades.

A todo esto hay que agregar la eliminación completa del Incentivo Docente, un complemento en negro que representaba entre un 10 y 20% del salario de los docentes de todas las provincias. La paritaria nacional docente está en los hechos desmantelada. Los fondos de compensación salarial, por su parte, no fueron actualizados y se adeudan fondos del año 2023. Los gobernadores no le dieron vuelta al asunto y trasladaron el ajuste a los salarios de los docentes de sus provincias.

La subejecucion de todas estas partidas significa que Milei incumple lo previsto en la Ley de Educación Nacional y la Ley de Financiamiento Educativo. A la luz de esta brutal realidad, lucen muy justas las diatribas del diputado “Bertie” Benegas Lynch en relación a desarticular la obligatoriedad escolar porque es claro que el gobierno nacional la está boicoteando mientras al mismo tiempo ha destinado $120.000 millones para los ‘vouchers’, un beneficio que terminan embolsando las escuelas privadas.

Es claro que esta motosierra no podría avanzar sin la tímida y cómplice respuesta de las burocracias sindicales, que se han limitado a realizar un par de paros aislados y bloquear toda lucha docente que apunte contra los gobernadores. Para el 23 de abril ¡dos meses después de iniciadas las clases! convocan a una Marcha Federal que por ahora es sin paro. Los trabajadores tenemos que autorganizarnos y luchar por una huelga general educativa.

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