Escribe Patricia Lambruschini
Impulsemos la huelga universitaria hasta que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento.
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Del 30 de marzo al 1.º de abril se llevó adelante un nuevo paro nacional de la docencia universitaria convocado por CONADU y CONADU-Histórica. El paro tuvo una adhesión importante en la UBA, aunque no con el mismo nivel que en la semana del 16 de marzo. Fue muy fuerte en Exactas, que constituye el sector más avanzado del movimiento en la UBA, donde docentes y estudiantes han resuelto en asamblea la huelga por tiempo indeterminado como vía para conquistar los reclamos. El paro también fue alto en los colegios preuniversitarios, sobre todo en el CNBA. En Sociales y Filosofía y Letras hubo una adhesión considerable, aunque relativamente menor a la semana del 16; en ambas Facultades se hicieron algunas clases públicas. Lunes y martes también se realizaron clases públicas frente al domicilio de Adorni. Para el día miércoles 1, están previstas acciones de visibilización y movilización tanto en el CNBA (semaforazo) como en Exactas (clases púbicas y corte).
En la semana corta del 25 al 27, previa, cuando las federaciones no convocaban, el paro sólo se sostuvo en Exactas y preuniversitarios. La resolución "amplia" votada en la última asamblea de AGD se tradujo, como era previsible, en una suspensión o un acatamiento marginal de la medida de fuerza en el resto de las facultades, que sólo volvió a retomarse esta semana en el marco de los paros escalonados resueltos por las CONADU.
Las federaciones universitarias vienen trabajando, no para dar impulso a la lucha, sino para desgastarla y encorsetarla como hicieron el año pasado. A eso apunta su línea de paros escalonados y decrecientes, contra la tendencia al paro indefinido que se expresó en numerosas asambleas docentes. En lugar de actuar en consonancia con las bases, las federaciones actúan de la mano de los rectores. Estos últimos se dedicaron en estos días a atacar la huelga docente, particularmente en la UBA, donde incluso han amenazado con descontar los días de paro en los colegios preuniversitarios. Las burocracias sindicales y las autoridades colaboran así con el gobierno de Milei, que se encuentra en la ilegalidad al incumplir la ley de financiamiento universitario, votada varias veces en el Congreso.
Un nuevo fallo de la justicia obliga al Gobierno a acatar la Ley de Financiamiento y otorgar el aumento salarial correspondiente a los trabajadores universitarios, así como el aumento de las becas y el presupuesto de funcionamiento. Se trata de un piso para recomponer lo perdido, pero que es muy superior a las sumas a la baja que quiere imponer el Gobierno. Es un peldaño para exigir el salario no menor a la canasta familiar. El Gobierno se empeñará en desconocer el dictamen judicial.
Contra las maniobras y presiones desde arriba para desactivar la lucha universitaria, los docentes, estudiantes y no docentes tenemos que impulsar la huelga general hasta que el gobierno cumpla la Ley de Financiamiento. Sigamos el camino de Exactas, impulsemos autoconvocatorias y asambleas interclaustros en las distintas unidades académicas. Saquemos la lucha a la calle con cortes, clases públicas, ocupaciones, concentraciones en plazas, frente al Rectorado o en otros puntos, para arrancar el aumento inmediato de los salarios, las becas y el presupuesto.
