Escribe Facundo Perales
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El miércoles, en la primera sesión del Consejo Superior del año, el rectorado dejó planteada su hoja de ruta para abordar la crisis abierta por la modificación de la ley de financiamiento universitario. Tanto en las intervenciones del vicerrector Emiliano Yacobitti como en la del rector Ricardo Gelpi, el núcleo del planteo fue negociar con el gobierno los cambios hechos a la ley, evitando los paros y manifestaciones. El rector concluyó señalando que el lunes 16 las facultades van a estar cerradas, pero reabrirán al día siguiente.
El rectorado, junto a un sector del CIN, negocia la aprobación de la modificación a la ley, que es incumplida por el gobierno. La moneda de cambio sería un aumento de partidas para los hospitales universitarios que beneficiaría principalmente a la UBA. A la par, la modificación deja afuera la recomposición salarial desde 2023 a la fecha y el aumento del presupuesto y de las becas. A propósito del paro por una semana convocado contra este ataque, Yacobitti señaló que “las medidas extremas deben tener inicio y fin”. A juzgar por Gelpi, ese plazo inicia el lunes y termina el martes. Un paro indefinido sería “hacerle el juego al gobierno”, dicen quienes se encuentran transando con el gobierno, una vez más, a costa del salario y el presupuesto.
Pero la tendencia al paro indefinido es una realidad, incluso a pesar de las maniobras de la burocracia que intenta desactivarlo. En este cuadro, los estudiantes tienen sobradas razones para reforzar e impulsar la lucha. Todas las trabas a la cursada se han agravado, desde los tarifazos y depreciación de las becas, hasta la falta de horarios y el arancelamiento parcial de contenidos.
En la sesión también se informó la resolución del rector que adelanta las elecciones del claustro estudiantil a pedido de la mayoría estudiantil (Nuevo Espacio, es decir la agrupación de Yacobitti). Fueron fijadas para realizarse a un mes y una semana del inicio del cuatrimestre.
Desde la pandemia que el conjunto de representantes estudiantiles y conducciones de los centros de estudiantes (Nuevo Espacio, PJ y Partido Obrero oficial) han delegado en el rector la potestad de establecer cuándo y cómo se realizan los comicios. A pesar de que podrían desdoblarlas, las corrientes estudiantiles pegaron las elecciones de los centros a las de consejeros, aceptando los plazos bianuales y las fechas de comicios impuestos por el rectorado. Este año los representantes electos deben decidir en la asamblea universitaria si revalidan la gestión Gelpi-Yacobitti.
Contra el ataque al paro indefinido y las maniobras de los laderos estudiantiles del rectorado, es necesario estimular la deliberación y perspectiva de la huelga universitaria, apoyada con marchas, piquetes y asambleas. Las elecciones, al contrario de lo que el rectorado pretende, que es perpetuarse, deben convertirse en una gran caja de resonancia por la huelga educativa y contra su liquidación por las camarillas capitalistas que lucran a costa de las universidades.
