Escribe Anahí Rodríguez
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Entre el lunes 30 y el miércoles 1 de abril, las universidades atravesaron un paro de 72 horas, convocado por las federaciones docentes CONADU, CONADU H y FAGDUT. El martes 31 el paro coincidió, además, con el paro de no docentes nucleados en FATUN.
Sin embargo, las conducciones sindicales van camino a bloquear el proceso de lucha universitaria, cuando la tendencia a la huelga va creciendo. Luego de dos semanas de paros no consecutivos, pero separados por una semana corta de actividades -durante la cual en varias facultades se mantuvo una agitación con clases públicas y asambleas-, el congreso de CONADU resolvió convocar recién a fines de abril un nuevo paro de una semana. Este plan de dilatar las medidas en el tiempo, apunta a instalar una rutina de una semana de paro por mes, ya que plantean que se extienda por todo el semestre; en el caso de FATUN, hará un paro de 24 horas por semana. No está en la perspectiva de estas direcciones sindicales la huelga general universitaria para derrotar al ajuste del gobierno y recuperar el salario en lo inmediato.
CONADU, incluso, votó impulsar una marcha federal educativa el 23 de abril en un nuevo aniversario de la primera marcha federal contra las políticas educativas de Milei, pero recién convoca a parar la semana del 27 de abril. Es decir, llaman a coordinar una marcha sin paro, seguido de un paro sin marcha. Es una política.
CONADU H tiene congreso el miércoles 1 de abril, donde todo indica que adoptará el mismo plan votado por CONADU.
El viernes 27, en La Pampa, se llevó adelante el plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que reunió a los rectores de todas las universidades nacionales. El plenario se limitó a sacar una declaración marcando la preocupación por la restricción presupuestaria que pone en riesgo el funcionamiento de las universidades y la investigación científica; además, el reclamo de que se aplique la Ley de Financiamiento Universitario aprobada para una actualización de los gastos de funcionamiento y los salarios de docentes y no docentes. Sin embargo, a diferencias de otros plenarios del CIN donde se había impulsado una fecha para una marcha federal, o algún tipo de iniciativa como abrazos simbólicos a las universidades, ahora no resolvieron nada al respecto.
Y esto no es casual, ya que el plenario eligió como nuevo presidente al Rector de la Universidad de Rosario, Franco Bartolacci. El radical “crítico del gobierno” también es crítico de los paros. Antes de asumir al frente del CIN, se pronunció contra los paros por tiempo indefinido, una tendencia en crecimiento entre los docentes, y lo volvió a hacer una vez asumido. Sus primeras declaraciones fueron para atacar el paro. Dice compartir el reclamo, pero no los métodos. Al igual que el resto de los integrantes del CIN, insiste en ir por la vía de la justicia para que se aplique la Ley de Financiamiento Universitario. La pelea por el presupuesto y los salarios, dice, debe ser “con las aulas llenas”.
Esta orientación contra la huelga encubre una negociación tras bambalinas con el Gobierno, que viene ignorando la ley e incluso los fallos judiciales que ordenan su aplicación. Hace apenas horas la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal confirmó la medida cautelar dictada en primera instancia y cuestionó la apelación del Poder Ejecutivo al calificar sus argumentos como “poco serios”, incluso afirma que el impacto fiscal de la medida es bajo. El Gobierno está decidido a desconocer este y todos los fallos que le vengan en contra.
Estamos frente a un escenario crucial en la lucha universitaria. Es ahora donde vamos a fondo con la huelga por tiempo indefinido para hacer frente a un gobierno golpeado, o dejamos que avancen las políticas que pretenden liquidar la lucha universitaria.
