En Argentina la pobreza se vuelve a proyectar al alza

Escribe Leonardo Perna

Tiempo de lectura: 4 minutos

Los datos del INDEC muestran que se quiebra la seguidilla de pobreza “a la baja” de 6 meses continuados, así el arranque del 2026 será de un retorno a la suba en un marco de inflación y salarios planchados. Es una proyección que confirma lo mostrado en el cuarto trimestre del 2025 donde la pobreza oficial subió 3 puntos porcentuales en comparación con el tercer trimestre. El propio presidente Javier Milei, intentó abandonar su retórica propagandística de la economía, al decir que la situación es “difícil”.

Todos los temores de los funcionarios liberticidas apuntan a los números que arrojará finalmente el primer trimestre del 2026. Los microdatos que dio a conocer el INDEC para la última parte del 2025, empiezan a marcar un agotamiento no solo económico sino de la metodología con que se recogen las estadísticas de pobreza y de inflación. Según dio a conocer el Observatorio de la UCA (universidad católica argentina) para el tercer trimestre la pobreza marco 26,9% y en el cuarto fue 29,9%.

A pesar de esto, el gobierno insiste en que logró un bajón histórico de la pobreza donde recorta de la secuencia la devaluación de Milei-Caputo de diciembre del 2023. Los funcionarios dicen que al comienzo del 2024 se bajó del pico del 54,8% de pobreza a través del orden macroeconómico y del déficit cero. En lo que fue una inmensa operación de rescate de los bonos de deuda y de especulación financiera que llevo a una parálisis histórica de la industria. Este recorte de los datos y el entusiasmo de Milei por la manipulación de las estadísticas lo llevó a cambiar el plazo con que se publicaba el índice de pobreza, pasándolo de semestral a trimestral.

La realidad es que, en ese momento, para contener la pobreza el gobierno a través del Ministerio de Capital Humano tuvo que reforzar la AUH (asignación universal por hijo) y la Tarjeta Alimentar, mecanismos de asistencia que permitieron evitar una escalada de la indigencia y una catástrofe social. Por esta asistencia focalizada, por ejemplo, la indigencia no tuvo cambios y se mantuvo entre el 6% y el 6,1% durante todo el año pasado.

Hoy, diferentes consultoras marcan un repunte de la pobreza y dan como un hecho el retorno a números arriba del 30%, en un consenso que va más allá de la metodología usada. Lo que está detrás del deterioro es la inflación en aumento por encima del 3% mensual acompañada de salarios pisados al 1% mensual o menos. El corazón del esquema libertario que permitió una importante transferencia de recursos desde los trabajadores hacia unos pocos rubros concentrados.

En este contexto la esperanza del gobierno es un afloje de la inflación y que esta pueda volver a tocar el 2,5% mensual. Esa es la idea que alimentan los dichos de “Toto” Caputo, el ministro de economía, cuando dice “se vienen los mejores 18 meses para la economía” y que las elecciones presidenciales serán “un paseo por el parque para el oficialismo”.

Desde la UCA también ponen en discusión la distorsión que arrastra toda la serie producto de los cambios en los mecanismos de medición. Agustín Salvia coordinador de su Observatorio señala: “El proceso de caída (de la pobreza) se habría estabilizado a finales del año pasado y estaría teniendo un aumento durante el primer trimestre de este año”.

La ministra Sandra Pettovello redobló la idea de un triunfo sobre la pobreza: “La pobreza infantil muestra un descenso sostenido. A fines de 2023, casi 7 de cada 10 chicos eran pobres. Hoy son 4 de cada 10″, un dato falso ya que los niños pobres siguen firmemente arriba del 50%. Y agregó “se toma como referencia la fuente oficial del INDEC que ofrece datos consistentes y representativos”, respaldando la actual gestión del INDEC signada por polémicas respecto a una manipulación del IPC y del gasto familiar.

La consultora ExQuanti fue lapidaria en la cuestión de la evolución de la pobreza: “Debe advertirse que vino precedida (la baja de la pobreza en el mileísmo) de un incremento de 7,7 millones de personas pobres atribuible a su propia influencia” y cerraron “hoy existen en la Argentina un 41% más de pobres que en 2017. Aún hay 4,5 millones más de pobres que hace ocho años. Con el agravante de que, a partir de fines de 2025, la pobreza vuelve a subir”.

Las condiciones de vida en estado critico

En otro desglose de los datos del INDEC, el periodista Ismael Bermúdez, realizó un análisis de la evolución de las condiciones de vida de aquellos que están bajo la pobreza e indigencia. Desde la calidad de los materiales de vivienda a la cobertura médica, todo evoluciona hacia una precariedad crítica que acentúa la vulnerabilidad social.

Cuando miramos cuestiones como el acceso al gas, la red de agua y cloacas, la cercanía de basurales, el asentamiento sobre zonas inundables y la distancia a un hospital público; estos índices empeoraron en más de 30 aglomerados donde se llevó un relevamiento. Las estadísticas muestran una desigualdad creciente entre las clases sociales que se profundiza mes a mes. Estos índices marcan que nos encontramos ante problemáticas demográficas y sociales profundas, que una mejora de los ingresos no las afecta o mejora, al menos en el corto y mediano plazo.

Según el INDEC el 48,2% de los indigentes vive en viviendas de mala calidad y en el caso de los pobres es el 22,1%. A la red de agua accede el 86% de los pobres y el 84% de los indigentes, al gas de red accede solo el 41% de aquellos bajo la línea de pobreza y el 30% de los que están bajo la de indigencia. Para las cloacas, algo clave en los aglomerados urbanos, accede el 59,8% de los pobres y el 59% de los indigentes. Cuando se toman todos estos ítems en conjunto (vivienda, agua, gas y cloacas) el acceso de pobres e indigentes baja al 28% y el 21% respectivamente.

Pero cuando se profundiza la parte más dramática no es lo anterior. Sino que de toda la población el 6,1% vive cerca de basurales. Del total el 9,4% vive en zonas inundables, con 15% para pobres y 19% para indigentes. La cobertura médica, donde se considera para todo el hogar qué acceso se tiene a obra social, prepagas o mutuales, sólo el 52% del total de la población está cubierta y el número es de 23% para pobres y de 11% en indigentes, otra caída, que en el 2023 era 28% y 13%.

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