Escribe Carlos Suárez
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La última reunión paritaria volvió a poner de manifiesto una realidad que la docencia bonaerense conoce demasiado bien: el gobierno provincial no presentó ninguna oferta salarial y las conducciones sindicales del FUDB se limitaron a reclamar una "urgente recomposición salarial" sin impulsar medidas para conquistarla.
Mientras la inflación continúa erosionando nuestros ingresos, el gobierno de Axel Kicillof y la secretaria general de Suteba, María Laura Torre, anuncian que en julio cobraremos el aumento correspondiente a mayo, consolidando una política salarial que mantiene nuestros ingresos por detrás del costo de vida.
Los números son contundentes. Entre noviembre de 2025 y mayo de este año la inflación acumulada alcanzó el 20,16%, mientras que los aumentos salariales volvieron a perder frente a los precios. Esto se suma a una pérdida superior al 52% del poder adquisitivo acumulada desde 2023. Lejos de cualquier recomposición, las paritarias firmadas consolidaron una nueva rebaja salarial.
La situación seguirá agravándose. En mayo no hubo aumento frente a una inflación del 2,1% y durante junio y julio la docencia volverá a enfrentar incrementos de precios sin actualización salarial. Si la inflación se mantiene en niveles similares a los de los últimos meses, la pérdida salarial continuará profundizándose. Mientras los precios aumentan todos los meses, nuestros salarios permanecen congelados.
Pero el ataque no se limita al salario. El gobierno provincial y las conducciones sindicales avanzan en la discusión de un Convenio Colectivo de Trabajo para una "nueva organización de las instituciones educativas" sin informar su contenido ni habilitar un debate en las escuelas. Se pretende negociar cuestiones que pueden afectar el Estatuto del Docente, las condiciones laborales, el régimen de licencias, la carrera docente y la estabilidad laboral.
La experiencia demuestra que cada vez que los gobiernos impulsaron reformas laborales bajo los argumentos de la modernización o la actualización normativa, el resultado fue un avance sobre las conquistas de los trabajadores. Por eso rechazamos cualquier convenio negociado sin mandato de las bases y exigimos que toda propuesta sea debatida y votada por la docencia.
La política de las conducciones sindicales ha sido funcional a este proceso. La propia CTERA convocó recientemente una jornada nacional de lucha sin paro que pasó prácticamente desapercibida y continúa dejando aisladas las luchas provinciales. Desde la Tendencia Docente Clasista sostenemos que la tarea central es impulsar asambleas en todas las escuelas, sindicatos y distritos para que la docencia discuta y vote un programa que unifique todas las demandas de la docencia.
