Tarifazo en el transporte

Escribe Pablo Busch

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Desde la medianoche de hoy empezó a regir un tarifazo del 40% para el transporte de trenes y colectivos en el AMBA. El boleto mínimo pasará de $18 a $25,25. En relación a los servicios ferroviarios, los valores de los boletos mínimos serán: $17,25 para la línea Mitre, Sarmiento y San Martín; $11,25 para el Urquiza; $10,75 para el Roca y Belgrano Sur, y $9,50 para la línea Belgrano Norte.

Al tarifazo en trenes y colectivos, se le sumará el Subte que pasará en setiembre -audiencia pública mediante- de $30 a $42, también un 40% de aumento. Finalmente, los taxis tendrán, a partir de setiembre, dos aumentos acumulativos del 30% y el 20%, totalizando un 56%.

Leña al fuego

El tarifazo del 40% en el transporte viene a echar más leña al fuego inflacionario, mientras se espera un índice récord para el mes de julio del 8%. El hecho de que se mantenga la Tarifa Social y sea el primer ajuste desde 2019 no aminora el problema. Si con "tarifas pisadas" la inflación anual se empinaba hacia el 100%, con la suba en el transporte no tiene techo. A esto se le sumarán los tatrifazos ´segmentados´ de la luz y el gas.

Los medios han reflejado con claridad que se trata de una concesión a los pulpos del transporte, que reclamaban el reajuste de subsidios desde hace meses y desde el 19 de julio llevan adelante un lockout de reducción a la mitad de la frecuencia de los servicios. Meses atrás, en abril, habían llevado adelante una medida de dejar sin servicio al turno noche.

La UTA de Fernández se sumó abiertamente al lobby de las empresas de colectivos, anunciando un paro, también del servicio nocturno, para el 2 de agosto. Según Fernández, la Cámara Empresaria ´reconoció´ el atraso salarial, pero condicionó el pago de un bono de $25.000 a que se destrabaran los subsidios y el tarifazo.

El esquema actual ha convertido a las empresas de líneas de colectivos en "gestoras de subsidios". No es un beneficio para los pasajeros, sino un subsidio indirecto a los capitalistas a la hora de negociar paritarias. Por su parte, las empresas de colectivos declaran ante el Estado una cantidad de unidades y de frecuencias muy superior a la que las que prestan servicio real, para embolsar la diferencia.

Este esquema parasitario del transporte ha conllevado a reducciones de personal y de ramales en todas las líneas de colectivos. Choferes y pasajeros no son socios, sino víctimas del entuerto armado entre las empresas y el Estado.

En oposición al tarifazo y al régimen parasitario creado en el transporte, reclamamos la apertura de los libros contables de las empresas, bajo control de sus trabajadores, y un salario igual al costo de la canasta familiar indexado mensualmente.

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