La Academia Argentina de Letras en estado de “catástrofe salarial”

Escribe Eugenia Cabral

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Un periodista de La Nación cita esa definición: “catástrofe salarial”, expresada por un lingüista que forma parte del plantel de la Academia Argentina de Letras. La institución funciona apenas con 18 empleados, que en su mayoría -salvo los directores de áreas, un poquito mejor pagos- viene cobrando mensualmente $200.000, ahora que el salario mínimo vital y móvil ha trepado a la “monumental suma” de $184.000. Con los aumentos en el transporte, el salario que perciben ni siquiera les alcanzaría para abonarlo.

Al igual que la Academia de Ciencias Morales y Políticas, la de Historia y la de Educación, la de Letras depende de la Secretaría de Educación, cuyo titular es Carlos Torrendell, y esta, a su vez, del Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello. Hablamos de la ministra que pretende obligar a los desocupados a convertirse en menesterosos. La presidenta de la Mesa Directiva de la AAL, la lingüista Alicia Zorrilla, explicó que los empleados “No están en ninguna paritaria y, durante cuarenta años, recibieron los mismos aumentos que la Administración Pública” (LN, 22/2), dado que se equiparaban a los del personal civil de la nación. Sin embargo, esto cambió a partir de 2018, con el gobierno de Cambiemos, que congeló los salarios, y según explica Santiago Kalinowski, director del área de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la AAL, “Eso se cristalizó en una reducción salarial del poder adquisitivo del 50 % en el gobierno del Frente de Todos. Hoy, los sueldos están en el 30 % de lo que solían ser.” (LN, 22/2). “Literalmente” perdieron un 70 % de poder adquisitivo.

La AAL es una institución oficial que integra la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), junto a otras de distintos lugares del mundo, y participa en la actualización del diccionario del español de la Real Academia Española (RAE). Sostiene una biblioteca formada en parte con fondos y legados de investigadores y escritores, atiende consultas del público, recoge nuevas palabras en el “Diccionario de argentinismos”, publica libros, brinda cursos y organiza actividades literarias.

Sus miembros, tanto los académicos correspondientes en las provincias (18), los de número (22), los residentes en el extranjero (28), como los honorarios (4), colaboran ad honorem, con el mismo sentido en que participan los miembros de las bibliotecas populares: ejercer y difundir, libre y voluntariamente, el interés por saber el idioma que hablamos y la literatura que creamos. Es una función social que, en el caso de la AAL, se conforma en el nivel académico y en las bibliotecas populares se desarrolla, como su propio nombre lo indica, con la mayor amplitud intelectual posible, pero ambas tareas son imprescindibles y complementarias. No se contraponen ni se obstaculizan. Una y otra existen y deben existir, para poder nutrirse mutuamente. Pero, ¿qué puede interesarles a los mileístas, ni a los macristas, ni al FdT, ni al resto del arco político y sindical que se entreteje con el gobierno “libertario”, el enriquecimiento lingüístico y literario de las masas populares? Eso no los ayudaría a seguir medrando con la deuda pública argentina y pagándole al FMI, para así proseguir usufructuando de las ganancias financieras internacionales.

El analfabetismo funcional y absoluto está más cerca de ser una garantía de inmovilidad política frente al golpe de Estado económico lanzado por este gobierno contra los trabajadores, los jubilados y sus familias, que la formación intelectual de las clases populares. El ataque a las bibliotecas populares y la AAL es parte también del golpe que se lanza contra el salario docente, los edificios de las escuelas públicas, los presupuestos para equipamiento educativo, los centros culturales y el CONICET.

100 % de aumento salarial, ya mismo

Con una inflación mayor al 100 %, el presupuesto anual total de la AAL en 2023 -que se mantiene para 2024- fue de $ 86.369.438, de los cuales casi ochenta millones se destinaron al pago de sueldos, quedando para gastos generales solo $ 600.000. Catástrofe, realmente. La misma que amenaza al conjunto de la clase trabajadora argentina.

Vayamos sin demora por el 100% de aumento salarial. Autoconvoquemos a asambleas de la cultura, en las distintas ramas en que participemos. Marchemos con el conjunto de los trabajadores hacia una gran huelga general. Por nuestros derechos. Por nuestras libertades.

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El acceso a la lectura Por Silvia Jayo, 14/01/2024.

El impacto del DNU sobre las bibliotecas populares Por Sergio Escalas, 31/12/2023.

La “ley ómnibus” privatiza la cultura Por Eugenia Cabral, 28/12/2023.

VER LA SIGUIENTE CHARLA-DEBATE:

Charla debate contra la privatización de la cultura. 9/2/2024 Mesa: Marcos Darío Cabezas (Músico), Eugenia Cabral (Escrtitora) y Sergio Esclas (Actor); con la moderación e intervención de Valentina Viglieca, delegada gremial ATE Cultura.

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